Vergüenza.

Sí, vergüenza es lo que siento cada vez que veo cómo va la política en España. Vergüenza de los dos partidos, rabia por lo irresponsables que son, enfado por ver la inmadurez de los que se suponen que son los elegidos para gobernar el país. No me entra en la cabeza que gente supuestamente capaz para estar en esos puestos se dediquen a tomarle el pelo al ciudadano. Hombre, no es nada nuevo pero quizás deberíamos volver a mimar un poco la democracia y redescubrir su sentido e importancia. Con el uso, los objetos y las ideas se desgastan. Hace falta una nueva mirada que nos devuelva el interés que teníamos por ellos en un principio. Es que, desde que tengo uso de razón, llevo escuchando los mismos argumentos a unos y a otros: sólo cambian dependiendo de si el partido de turno está o no en el Gobierno. Es lo que pasa al morirse las ideologías, esto, creencias, bueno, lo que sea.

Ayer me habló Zaratustra y me dijo al oído estas palabras (ojo, Nietzsche levanta muchas polémicas dependiendo de lo que saques en limpio tras leer su obra)

El nuevo ídolo.

En otros lugares hay áun pueblos y rebaños, pero no en nuestros países, hermanos, donde lo que hay son Estados ¿Qué es el Estado? Escuchadme, que voy a hablaros de algo que mata a los pueblos. Llaman Estado al más frío de todos los monstruos fríos, al que miente con toda frialdad cuando dice que él es el pueblo. ¡Eso es mentira! Quienes crearon los pueblos poniendo en ellos una fe y un amor fueron creadores que, de este modo, prestaron un servicio a la vida. Pero hay hombres destructivos que ponen trampas para atrapar a la gente y las llaman Estado. Ponen sobre la gente una espada y cien concupiscencias. En los sitios donde aún hay pueblos, no entienden qué es eso del Estado, y lo odian por considerar que tiene mal de ojo y que es un atentado contra las costumbres y las normas. Fijaos en esto: cada pueblo tiene su propio lenguaje para hablar del bien y del mal, que el vecino no entiende; se ha inventado su propio lenguaje relativo a las costumbres y normas. Pero el Estado miente en todos los lenguajes del bien y del mal; todo lo que dice es falso y todo lo que tiene es producto del robo. Todo él es falso; el muy mordaz muerde con dientes robados. Hasta sus entrañas son falsas. Reconoceréis siempre al Estado porque es una torre de Babel del bien y del mal, una confusión de lenguas, lo que indica que es voluntad de muerte y que se entiende muy bien con los que predican la muerte.

Ya os he dicho que nace demasiada gente; pues bien, para los que están de más se ha inventado el Estado. Fijaos cómo atrae a toda esa gente superflua, cómo se la come, cómo la mastica y cómo trata de digerirla. Ruge ese mostruo: “No hay nada en la tierra que esté por encima de mí; yo soy el dedo imperativo de Dios”. Y no os creáis que son sólo los que tienen las orejas largas y la vista corta quienes se ponen de rodillas. También a los que tenéis un alma grande, ¡ay!, os susurra sus embustes siniestros. Adivina cuáles son los corazones generosos, propensos a entregarlo todo por amor. También adivina quiénes sois los que habéis vencido al antiguo Dios. La lucha os ha dejado exhaustos,y ese cansancio vuestro está ahora prestando servicio al nuevo ídolo. Este nuevo ídolo trata de rodearse de héroes y de hombres honrados. A ese frío monstruo le encanta calentarse al sol de las buenas conciencias. Está dispuesto a dároslo todo con tal de que le adoréis; de este modo compra el brillo de vuestra virtud y la mirada orgullosa de vuestros ojos. Trata de valerse de vosotros como cebo para pescar a toda esa gente que está de más. Para ello ha ideado un artefacto diábolico,una especie de caballo de Troya mortal, al que ha enjaezado magníficamente con honores propios de un dios. Ha inventado una masacre que quiere hacer pasar por vida y que presta un gran servicio a los que predican la muerte.

Llamo Estado al lugar en donde se envenenan a todos, y sean-buenos o malos-, donde todos buenos y malos se pierden; donde se llama “la vida” al lento suicidio de todos. Fijaos en toda esa gente que está de más. Roban las obras de los inventores y los tesoros de los sabios, y ese robo le llaman cultura. Todo les parece enfermedad y achaque. Fijaos en esa gente que está de más. Amontonan riquezas y, de este modo, se empobrecen. Quieren poder y, por encima de todo, ansían esa palanca del poder que es el dinero. ¡Ellos, que son unos insolventes! ¡Mirad cómo trepan esos ágiles monos! Trepan atropellándose entre sí, y de este modo se hunden en el fango y en las profundidades. Todos tratan de alcanzar el trono; su locura consiste en creer que la felicidad se asienta en el trono; aunque muchas veces es fango lo que hay en el trono, y muchas otras el trono se asienta en el fango. Todos esos locos me parecen unos monos trepadoresy fanáticos. Su ídolo, ese monstruo frío, huele mal, y lo mismo les pasa a todos los que le rinden culto. Hermanos, ¿es que vais a asfixiarios con el aliento que despiden sus hocicos
y sus concupiscencias? Mejor sería que rompiérais los cristales y que saltarais por la ventana hacia el aire libre. ¡Apartaos de ese mal olor, escapad de la idolatría de toda esa gente que está de más!

La tierra sigue a disposición de las almas grandes. Aún hay muchos asientos vacíos para los que están sólos-aislados o en pareja-, en los que sopla la brisa perfumada de mares silenciosos. Aún hay una vida libre a disposición de las almas grandes. Quien posee poco no corre el peligro de que lo posean a él. ¡Alabada sea esa pobreza sencilla! Donde acaba el Estado empieza el hombre, que no está de más, la canción de quien es necesario, la melodía única e insustituible. ¡Mirad, hermanos, allí donde acaba el Estado! ¿Es que no véis el arco iris y los puentes tendidos hacia el superhombre?

Alguna de las ideas me parecen interesantes aunque parezca extraño incluir sus palabras en un blog titutado Ilustración digital. Sé que este filósofo se encuadra dentro de los tres maestros de la sospecha que atacaron el racionalismo en la cultura occidental. Eso no quita que parte de su obra me parezca magistral. Te puede gustar la ópera pero disfrutar al mismo tiempo con la copla española.

Mi querido diccionario dice al respecto (y con ello me refiero al cargo tanto en la oposición como en el Gobierno):

Presidente, s. Figura dominante en un grupito de hombres que son los únicos de los que se sabe con certeza que la inmensa mayoría de sus compatriotas no deseaban que llegaran a la presidencia.

Ah, y que no nos vendan esa bendita preocupación e interés que tienen en sus votantes. Esa película ya no se la traga nadie.

Yo a veces soy educada y escucho las palabras de mis mayores, sobre todo si vienen de personajes como Francisco de Ayala, que por su 101 cumpleaños ha deseado que los políticos vuelvan comportarse racionalmente ya que “puede ser que reviente todo y vayamos al caos“.

I don’t want the truth, I want something I can tell Parliament. James Hacker. Yes Minister.

Intelligence has nothing to do with politics. London Molari.

We need a president who’s fluent in at least one language. Buck Henry

No tengo tanta cultura, esto lo saco de mi librito de citas.

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