Consecuencias

Una sola cosa debe pedirse, y es la licencia para partir, si deseáis lograr, vosotros y vuestros descendientes, una paz eterna. Pues si le concedéis la vida a Pandraso a cambio de una parte de Grecia y permanecéis entre los Dánaos, nunca disfrutareis de una paz duradera mientras los hermanos, hijos y nietos de aquellos a los que infligisteis la matanza de ayer sean vuestros vecinos o anden mezclados con vosotros. No llegarán nunca a olvidar la muerte de sus parientes y, en consecuencia, os guardarán un odio eterno, aprovechando cualquier bagatela para tomar venganza.

Geoffrey de Monmouth, Historia de los reyes de Britania.