Ruta Europea de Cementerios.

El 19 de abril se tenía previsto presentar ante el Consejo de Orientación Europeo la Ruta de Cementerios Europea. Debido al volcán islandés, la cita se ha aplazado hasta el 3 de mayo.

Desde aquí quiero mandar todo mi apoyo a los organizadores (A.S.C.E.) de este proyecto.

Considero que los cementerios esconden magníficas obras de escultura, todo un mundo de simbología, poesía, botánica e historias fascinantes. Si la gente hace cola para ver las pirámides de Egipto, ¿por qué se asustan ante una tumba entonces?

Aunque mi experiencia se reduce más a la ciudad de Londres, ésto ha sido más que suficiente para constatar la importancia de dicha ruta. Gracias a la labor desinteresada de cientos de londinenses, hoy en día podemos disfrutar de los cementerios victorianos conocidos como “The Seven Magnificent”, o incluso encontrarnos con necrópolis sefardíes (parte importante de nuestro pasado y herencia cultural).

Podéis encontrar más información en este grupo de facebook o visitar el fantástico blog de los encantadores Tony y Esther pinchando aquí.

Cementerios de Londres I: Kensal Green Cemetery.

Kensal Green. Esa es la zona donde estoy viviendo. Y qué sorpresa descubrir que al lado hay un cementerio muy famoso. Estuve buscando información en uno de los primeros libros que me compré: The London Encyclopaedia. He aquí la historia de este precioso cementerio, que forma parte de los “Magníficos siete cementerios de Londres“:

Kensal Green fue el primero de los cementerios comerciales abiertos en Londres. Según el Penny Magazine fue `el primer intento práctico para paliar un gran inconveniente público´ (muy inglés esto último). The General Cemetery Company se fundó en 1830 y, al año siguiente, se compraron, por 9.400 libras, 54 acres de terreno de la zona sur de Harrow Road ; rápidamente se plantaron 800 árboles y se dotó con 100 guineas al ganador del mejor diseño para la capilla y puerta de entrada. H.E. Kendall ganó la competición, en 1832, con un diseño gótico (muy acorde con el espíritu de la época) pero el presidente, Sir John Deal Paul, insistió para que el proyecto imitase los modelos clásicos griegos. Un gran pórtico dórico, con oficinas y una residencia, da entrada al cementerio. Tres calles, con grava y lo suficientemente anchas, divergen: dos al norte y al sur, y la tercera, una avenida central que lleva a la capilla anglicana con pórtico dórico. Bajo la capilla hay catacumbas, a las que antes se accedía por elevador hidráulico. Al este, al final del cementerio, hay otra capilla. En el muro norte, una serie de columnas cubren otro acceso a las catacumbas. El acta de The General Cemetery Company indica que los diseños fueron obra de John W. Griffith, aunque William Chadwick firmó los planos finales. En enero de 1833, el obispo de Londres consagró 39 acres; los 15 acres restantes se reservaron para los “disidentes”.

A finales de los años 30 del siglo XIX, se instalaron camposantos privados alrededor de Londres para descongestionar los superpoblados e insalubres cementerios del centro de la ciudad. El de Kensal Green forma parte de este anillo de cementerios y merece la pena visitarlo porque es un ejemplo de la arquitectura y el gusto victoriano, aunque actualmente conviven en él tumbas modernas con otras más peculiares (en la foto se puede ver una tumba con forma de iglesia gótica). Cuando se pasea por sus calles uno no deja de asombrarse de la forma atípica de las lápidas: desordenadas y caídas por culpa de las raíces de los árboles. En otras ocasiones te puedes encontrar con panteones o tumbas abiertas o destrozadas, que demandan urgentemente trabajos de restauración. Además, este cementerio sufrió los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

En fin, una joya victoriana.