Cementerios de Londres VI: Tower Hamlets Cemetery.

Este cementerio, como no parte de los Siete Magníficos, se encuentra situado cerca de la estación de Mile End. La verdad es que no es una de las mejores zonas de Londres (suena a prejuicio, lo sé) y el paseo por el cementerio no me ofreció tanta seguridad como en los otros (posiblemente porque está un poco apartado de la carretera principal y no había mucha gente a esa hora). Este cementerio es un ejemplo de contrastes: fue levantado por prohombres de la época victoriana pero es uno de los cementerios donde se han enterrado más personas de la clase trabajadora. La zona, una de las más deprimidas de Londres, está sólo a un paso de la zona financiera. De hecho, puedes ver a lo lejos el St. Mary Axe y otros rascacielos, pero si te giras te topas con bloques de edificios de protección oficial. Pero Londres es así, en 3 calles pasas de Holland Park a Shepherd’s Bush (como diría Edina)

Tower Hamlets es una reserva natural (en todos los cementerios siempre hay un listado de la flora y fauna del recinto) y eso supone que la hierba está muy crecida y descuidada para así respetar el ecosistema. Es un parque-cementerio y tiene la ventaja de que ofrece otro contraste: pasas de una zona concurrida y ruidosa a un lugar silencioso y tranquilo.

En su recinto, acoge un buen número de tumbas y monumentos funerarios magníficos con la consabida simbología victoriana.

El cementerio sufrió bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y eso se hace notar. Gran parte de las lápidas yacen rotas en el suelo. Otras forman parte del patrimonio nacional inglés.

Véamos una vez más la London Encyclopaedia.

Tower Hamlets Cemetery. Southern Grove, E3. La City of London and Tower Hamlets Cemetery Company, se fundó en 1841, convirtiéndose en el cementerio más al este de los primeros cementerios comerciales. El arzobispo de Londres consagró sus terrenos en septiembre de ese año y el primer enterramiento tuvo lugar ese mismo día. El cementerio se llenó de maleza y vegetación enseguida, convirtiéndose de este modo en un denso enclave verde en el East End. Muchas de sus grandes tumbas se juntaron en un espacio físico reducido, lo que le daba, en palabras de J.S. Curl, “un aire de fraternidad Cockney incluso en la muerte”. Muchas de sus tumbas pertenecen a habitantes de los ayuntamientos vecinos así como a los extranjeros que tuvieron su primer hogar en el East End. En 1887 Tower Hamlets acogió el funeral de Alfred Linnell, joven atropellado y faltalmente herido por la policía montada en Northumberland Avenue. Su entierro se convirtió en una manifestación en protesta contra las condiciones de vida miserables de la clase trabajadora. El cortejo fúnebre fue por el West End, por Fleet Street y Cheapside y, cuando alcanzó Aldgate, era lo suficientemente grande para tardar una hora en recorrerlo. William Morris caminó detrás del féretro y tuvo unas palabras junto a la tumba. La capilla del cementerio y la portería sufrieron importantes daños durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que fueron demolidas un poco más tarde. Desde 1966 (fecha en la que se dejaron de inhumar cadáveres) Tower Hamlets está en manos del Greater London Council.

Más fotografías en mi galería, y más información en la Guía de cementerios de Londres así como en esta página.

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