Predicando con el ejemplo.

Endemia católica.
Nada puede resarcir los abusos sufridos por miles de irlandeses en instituciones de la Iglesia.

25/05/2009

¿Por qué Irlanda? ¿Qué tendrá el catolicismo irlandés -con su poderosa extensión a Estados Unidos- para que la Iglesia se despeñara por el vertedero de abusos sexuales, físicos y psicológicos que han arruinado las vidas de varias generaciones de niños y niñas, preferentemente de hogares humildes, desde los años treinta hasta casi el fin del siglo pasado?

Un informe, aparecido el pasado día 20 tras nueve años de trabajos, es la más devastadora acusación contra la Iglesia católica que jamás se haya hecho pública en el mundo. Cinco volúmenes, 2.600 páginas, más de 1.000 testimonios de pupilos, pacientes o asilados en 216 escuelas, reformatorios, orfanatos y hospitales, en gran parte gobernados por los Hermanos de la Doctrina Cristiana y las Hermanas de la Caridad, constituyen un alegato del que le va a costar reponerse a la Iglesia romana, con su vocación universal.

En los años treinta, Irlanda era ya independiente del Reino Unido, aunque el último lazo no se cortara hasta la proclamación de la República en 1948. Y su papel histórico de gran defensora de la nación contra Londres dio a la jerarquía local una autoridad insuperable, que puede explicar la impunidad con que se desplegó esa endémica y masiva canallada; pero nada permite comprender, en cambio, ese holocausto psicológico, que, notablemente, sufrieron más los varones que las niñas.

Las numerosas expresiones de desolación, comenzando por la condena del cardenal Sean Brady, primado de Irlanda, han sido tan estremecedoras como sinceras, pero ni todo el oro del mundo puede resarcir a los millares de irlandeses hoy de entre 30 y 80 y pico de años, de una ordalía de sevicias, sobre todo sexuales, que en ocasiones se prolongaron años. Y prueba de lo decisiva que sigue siendo la Iglesia en la isla, es el hecho de que de los 1.200 millones de euros fijados como indemnización, que debían haber sido abonados a partes iguales por el Estado y la institución, ésta sólo ha costeado 128, porque las autoridades fijaron en su día la compensación en sólo 300 millones.

Si, como se dice, la cárcel en vez de regenerar fabrica delincuentes, también cabe afirmar que la Iglesia católica de Irlanda ha sido el refugio de la frustración más envilecida. Y aunque otros muchos religiosos no sean culpables, ello no puede ser excusa para argumentar que solo había unos frutos podridos. Endemia o metástasis, el daño es incalculable.

El País.

Lá polémica del aborto.

Muy buen artículo de Rosa Montero sobre este tema que va a mantener ocupada a la Iglesia católica estos meses.

ROSA MONTERO. “Mala gente”.

No creo que el PSOE de Zapatero destaque por lo bien que hace las cosas: suelen enfangar ideas atinadas con ejecuciones chapuceras. Pero me gusta cómo están llevando lo del aborto. Aído ha sabido escuchar los argumentos críticos: no habrá referencias a las taras, sólo se podrá abortar tras la semana 22 si el feto es incompatible con la vida… De hecho, será una ley más restrictiva que la actual. Y no me parece mal, porque el aborto es un acto grave y angustioso. No hay nadie que esté a favor del aborto: estamos a favor de su legalización y regulación porque así se evitan sufrimientos mayores. Además, por mucho que se potencien los anticonceptivos para no tener que llegar a esos extremos, siempre habrá embarazos catastróficos, problemas de salud y violaciones. El aborto es una maldita y triste necesidad.

Y también es un tema que evidencia la ruindad de las personas. Ese arzobispo brasileño que se opuso ferozmente a que abortara una niña de nueve años, violada por su padrastro y embarazada de gemelos, es a no dudar muy mala gente: carece por completo de compasión, la virtud esencial del ser humano. Los obispos del lince, que usan la imagen de un bebé crecido cuando lo que está en cuestión es un grumo de células, manipulan demasiado para ser buenos tipos (por cierto que, según santo Tomás y san Agustín, el feto masculino no recibía el alma hasta los 40 días y el femenino hasta los 90). Mostrar vídeos de fetos descuartizados a alumnos adolescentes, como ha pasado en Logroño, es propio de seres morbosos y malos. Y, ya que estamos, digamos que también hace falta ser muy duro de corazón para condenar el condón en África. Pero el problema no es la religión: el mundo está lleno de cristianos maravillosos y compasivos. Estos tipos no son así porque sean católicos, sino simplemente porque son mala gente.

El País, 31/03/2009.