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	<title>Ilustraci&#243;n digital &#187; Bierce</title>
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		<title>Ambrose Bierce</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jan 2007 22:19:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ilustración digital</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa breve]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Que Ambrose Bierce es un buen escritor, ya lo sab&iacute;a yo hace tiempo. Que es un maestro, qued&oacute; confirmado hace tres d&iacute;­as despu&eacute;s de leer su relato &#8220;<strong>El clan de los parricidas</strong>&#8220;. Hac&iacute;a meses que no me enganchaba tanto un cuento (sobre todo de terror) Si os interesa, pod&eacute;is encontrarlo en <em>Felices pesadillas. Los mejores relatos de terror aparecidos en Valdemar </em>(1987-2003)&#8221;. &#8220;<strong>El clan de los parricidas</strong>&#8221; no se podr&iacute;a clasificar como un relato de terror en s&iacute;­ mismo sino como un relato de humor negro que produce terror. En &eacute;l, Bierce nos muestra en una serie de peque&ntilde;as estampas las diferentes historias de una serie de personajes que, en primera persona, narran c&oacute;mo se han desecho de sus padres o de alg&uacute;n familiar. A continuaci&oacute;n transcribo los primeras l&iacute;­neas de &#8220;<strong>Aceite de perro</strong>&#8221; (primera de las secuencias): </p>
<blockquote><p><em>Me llamo Boffer Bing. Mis respetables padres eran de clase muy humilde: &eacute;l fabricaba aceite de perro y mi madre ten&iacute;­a un peque&ntilde;o local junto a la iglesia del pueblo, en donde se deshac&iacute;a de los ni&ntilde;os no deseados. Desde mi adolescencia me inculcaron los h&aacute;bitos de su trabajo: ayudaba a mi padre a capturar perros para sus calderos y a veces mi madre me empleaba para hacer &#8220;desaparecer&#8221;  los restos de su labor. Para llevar a cabo esta &uacute;ltima tarea tuve que recurrir con frecuencia a mi talento natural, pues todos los guardias del barrio estaban en contra del negocio materno. No se trataba de una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica, ya que los guardias que sal&iacute;an elegidos no eran de la oposici&oacute;n; era s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de gusto, nada m&aacute;s. La actividad de mi padre era, l&oacute;gicamente, menos impopular, aunque los due&ntilde;os de los perros desaparecidos le miraban con una desconfianza que, en cierta medida, se hac&iacute;a extensible a m&iacute;(&#8230;)</em></p></blockquote>
<p>&#8220;<em>Una conflagraci&oacute;n imperfecta</em>&#8221;</p>
<blockquote><p><em>En junio de 1872, una ma&ntilde;ana temprano, asesin&eacute; a mi padre, acto que me produjo una tremenda impresi&oacute;n. Fue antes de mi boda, cuando a&uacute;n viv&iacute;a en Wisconsin con mi familia. Est&aacute;bamos mi padre y yo en la biblioteca de casa reparti&eacute;ndonos el producto de un robo que hab&iacute;amos cometido aquella noche. Se trataba, en su mayor parte, de enseres dom&eacute;sticos, y la tarea de dividirlos equitativamente se presentaba dif&iacute;­cil. Al principio nos entendimos muy bien sobre el reparto de las servilletas, toallas y cosas as&iacute;­, e incluso el reparto que hicimos de la plata fue bastante justo; pero cuando le toc&oacute; el turno a una caja de m&uacute;sica, vimos que era muy problem&aacute;tico dividirla entre dos sin que esta divisi&oacute;n diera mucho resto. Aquella caja fue la que ocasion&oacute; el desastre y la desgracia de mi familia: si no la hubi&eacute;ramos robado, mi padre a&uacute;n estar&iacute;a vivo</em>.</p></blockquote>
<p>Y es que como bien dice una amiga m&iacute;a, la Navidad es un momento propicio para pensar en el parricidio.</p>
<p>Bierce tampoco deb&iacute;a tener una buena opini&oacute;n sobre los abogados y el mundo legal.</p>
<blockquote><p><em>Despu&eacute;s de haber asesinado a mi padre en circunstancias singularmente atroces, fui arrestado y enjuiciado en un proceso que dur&oacute; siete a&ntilde;os. Al exhortar al jurado, el juez de la Corte de Absoluciones se&ntilde;al&oacute; que el m&iacute;o era uno de los m&aacute;s espantosos cr&iacute;menes que hab&iacute;a tenido que juzgar.</em></p>
<p><em>A lo que mi abogado se levant&oacute; y dijo:</em></p>
<p>- <em>Si vuestra Se&ntilde;or&iacute;a me permite, los cr&iacute;menes son horribles o agradables s&oacute;lo por comparaci&oacute;n. Si conociera usted los detalles del asesinato previo de su t&iacute;o que cometi&oacute; mi cliente, advertir&iacute;a en su &uacute;ltimo delito (si es que delito puede llamarse) una cierta indulgencia y una filial consideraci&oacute;n por los sentimientos de la v&iacute;ctima. La aterradora ferocidad del anterior asesinato era verdaderamente incompatible con cualquier hip&oacute;tesis que no fuera la de culpabilidad, y de no haber sido por el hecho de que el honorable juez que presidi&oacute; el juicio era el presidente de la compa&ntilde;&iacute;a de seguros en la que mi cliente ten&iacute;a una p&oacute;liza contra riesgos de ahorcamiento, es dif&iacute;cil estimar c&oacute;mo podr&iacute;a haber sido decemente absuelto. Si Su Se&ntilde;or&iacute;a desea o&iacute;rlo, para instrucci&oacute;n y gu&iacute;a de la mente de Su Se&ntilde;or&iacute;a, este infeliz hombre, mi cliente, consentir&aacute; en tomarse el trabajo de relatarlo bajo juramento.</em></p></blockquote>
<p>Sobre el asesinato, el protagonista dice.</p>
<blockquote><p><em>Sin excepci&oacute;n, no puedo dejar de pensar que en punto a atrocidad art&iacute;stica, mi asesinato del t&iacute;o William ha sido superado pocas veces.</em></p></blockquote>
<p>La est&eacute;tica de la violencia no es patrimonio &uacute;nico del cine. Se puede ser mucho m&aacute;s atroz con la pluma.</p>
<p>Ambroso Bierce naci&oacute; en 1842 en Horse Cave Creek, Ohio. Sus padres eran calvinistas y a todos sus hijos (13 en total) les pusieron un nombre que comenzase por la letra &#8220;A&#8221;. Bierce se cri&oacute; en un ambiente pobre y s&oacute;rdido. En el relato anterior, el escritor norteameticano plasma su odio a toda su familia. </p>
<p>En 1861 entra a formar parte del Instituto Militar de Kentucky. En 1861 participa, enrolandose con el ej&eacute;rcito de la Uni&oacute;n, en la Guerra de Secesi&oacute;n. De esta experiencia nace sus &#8220;<em>Cuentos de soldados y civiles</em>&#8221;</p>
<p>En 1871 viaja a Londres donde trabaja como periodista. Tiene bastante &eacute;xito y, debido a su &aacute;cido estilo, le apodan &#8220;Bitter&#8221;. Su abundante obra se caracteriza por su humor mordaz y sus magn&iacute;ficos relatos de terror que lo sit&uacute;an al lado de maestros como Poe.</p>
<p>En 1913, a los 71 a&ntilde;os, asm&aacute;tico, abandonado por su mujer y solo tras la muerte de sus hijos, decide viajar a M&eacute;xico y unirse a la revoluci&oacute;n mejicana. Se une a las tropas de Pancho Villa y se desconoce d&oacute;nde muri&oacute;. En su &uacute;ltima carta, del 26 de diciembre de 1913, escribe a un familiar: &#8221; <em>Adi&oacute;s-si oyes que he sido colocado contra un muero de piedra mejicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la ca&iacute;da por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en M&eacute;jico-&iexcl;ah, eso s&iacute; es eutanasia</em>!&#8221;</p>
<p>Toda su obra se caracteriza por su pesimismo y misantrop&iacute;a. Destaca entre todas su <em>Diccionario del diablo</em>, editado en Espa&ntilde;a por Valdemar. Este libro es una obrita de arte del ingenio. Lo usar&eacute; para cerrar ciertas entradas. Como ejemplo:</p>
<blockquote><p>&#8220;<em><strong>Muerto</strong>, adj. D&iacute;cese del que ha concluido el trabajo de respirar; de lo que ha acabado para todo el mundo; de lo que ha llevado hasta el fin una enloquecida carrera; y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto que era un simple agujero</em>&#8220;</p></blockquote>
<p>Este diccionario me lo compr&eacute; justo cuando estaba haciendo que estudiaba para el &uacute;ltimo examen de mi carrera (problemas, problemas): Gram&aacute;tica espa&ntilde;ola II (lexicograf&iacute;a)</p>
<blockquote><p><em><strong>Diccionario</strong>,s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua adem&aacute;s de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra &uacute;til</em>(el de la RAE, no).</p>
<p><em><strong>Lexic&oacute;grafo</strong>,s. Individuo pestilente que so pretexto de registrar un determinado estadio en el desarrollo de una lengua, hace lo que puede para detener su crecimiento, quitarle flexibilidad y mecanizar sus m&eacute;todos. El lexic&oacute;grafo, despu&eacute;s de escribir su diccionario, se convierte en <strong>autoridad</strong>, cuando su funci&oacute;n es simplemente hacer una recopilaci&oacute;n y no dictar una ley. El natural servilismo de la inteligencia humana, al investirlo de un poder judicial, renuncia a su derecho a la raz&oacute;n y se somete a una mera cr&oacute;nica como si fuera un estatuto legal. Basta, por ejemplo, que el diccionario catalogue a una palabra de buena ley como <strong>obsoleta</strong> u <strong>obsolescente</strong>, para que pocos hombres se atrevan a usarla en adelante, por mucho que la necesiten y por conveniente que sea. De este modo, el escritor audaz y cultivado que sabe que el idioma crece por innovaci&oacute;n-cuando crece-, y fabrica nuevas palabras o usa las viejas en un sentido poco familiar, encuentra pocos adeptos. enseguida le se&ntilde;alan agriamente que <strong>eso no est&aacute; en el diccionario</strong>, aunque antes de aparecer el primer lexic&oacute;grafo (&iexcl;que Dios lo perdone!) nadie hab&iacute;a usado una palabra que estuviera en el diccionario. En la &eacute;poca de oro del idioma ingl&eacute;s, cuando eran posibles un Shakespeare y un Bacon, y el idioma, que hoy muere r&aacute;pidamente por una punta y se renueva despacio por la otra, crec&iacute;a vigoroso y se conservaba dulce como la miel y fuerte como un le&oacute;n, el lexic&oacute;grafo era una persona desconocida, y el diccionario una obra para cuya creaci&oacute;n el Creador no lo hab&iacute;a creado.</em></p></blockquote>
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