Ficción y realidad.

¿Ella (Blanca Sánchez) inspiró a la Candela (María Barranco) de ‘Mujeres…’, ¿no?

Sí. Yo no pude poner la verdad, que los chiíes (algo que con el tiempo casi ha resultado más acertado) habían sido terroristas etarras. Pero sí, ella se enamoró de un hombre sin saber que era un terrorista y que la estaba utilizando. Él metió a otros etarras en su casa, porque Blanca era generosísima, y allí prepararon sin ella saberlo un asalto a la cárcel de Carabanchel para liberar a otros presos. Aquello le costó a Blanca, que era inocente, nueve meses de cárcel. Cuando salió, ya nunca fue la misma. Yo iba a visitarla y volvía hundido. Pero lo increíble era su ingenuidad para el amor. Cuando se destapó lo de los etarras, lo que ella no podía entender, y lo que la destrozó, era que aquel hombre no hubiese confiado en ella, le daba igual todo lo demás. Lo que le dolía era que su amante no había tenido la confianza suficiente como para decirle en la cama la verdad. Yo no daba crédito y le decía: «Pero Blanca, mujer, que era un etarra». Aquello cambió de manera radical su relación con los hombres y la cárcel la marcó. Recuerdo que antes de entregarse al juez me llamó por teléfono para que sacara de la casa, de mi vieja habitación, porque yo viví bastante tiempo con ella, las cajas y cajas de turrones y chocolates que los etarras habían comprado para llevarse por Navidad. Ella sólo me decía que no me preocupara por ella, pero que, por favor, sacara todo aquello de su casa. Lo absurdo, esas paradojas que me pasan en la vida, es que yo, que no sabía qué hacer con aquel arsenal de dulces navideños, se los di a mi cuñado, que era guardia civil y que se pasó las navidades papeándose los turrones y chocolates que habían comprado los etarras.

Pedro Almodóvar en «El País«.

Almodóvar vuelve al corto.

Almodóvar vuelve al corto y nos regala «La concejala antropófaga», con una Carmen Machi que borda el papel y que, como el propio director comentó, hace comedia de algo que en boca de otra actriz sonaría de los más ordinario. Este monólogo se rodó durante la grabación de la próxima película del director español.

Y el trailer de su próxima película «Los abrazos rotos», que se estrenará el 18 de marzo.

Lo que sí que sería apetecible es que Almodóvar rodase una comedia, comedia. Hace tiempo que no se da el caso y se echa de menos. El corto es un poco una vuelta a los orígenes, especialmente al universo de «Mujeres al borde de una ataque de nervios».

ROJO

Rojo es el color predominante en las películas de Almodóvar. Rojo es el color de pelo de Kika y de Huma, rojo es el abrigo de Manuela y de su jersey debajo de su gabardina de luto, roja es la ropa de Raimunda, rojo es el color del traje de Pepa y rojo el teléfono de Marina… Aparecen otros colores en sus películas, colores vivos, presentes, acordes con lo que se cuenta aunque el rojo sigue siendo el color «primario», el color de su cine.

ROJO.

El rojo es el color de la vida, el fuego y la sangre. También simboliza lo brillante, la luz luminosa de la vida y la energía vital. Por esta razón se asocia con la acción, la vitalidad, los impulsos, los deseos y los sentimientos violentos, todo lo que anima a expresarnos. También es un color sagrado, secreto debido a su conexión con la sangre: sagrado, porque en las antiguas culturas lo consideraban una substancia de la vida y del alma- aquellos que pierden su sangre pierden su vida y su alma- y secreto, porque la sangre que fluye por las venas y arterias es invisible a nuestros ojos.

Aunque es un símbolo de la vida y la energía vital, el rojo también representa la muerte, el sacrificio supremo y la purificación (en un sentido místico) La salida del sol es roja mientras que no lo es la puesta. Por lo tanto el rojo no sólo indica el despertar de la consciencia sino también el sacrificio último, necesario para el renacimiento.

El rojo es también el color de la pasión, de lo extremo (a menudo destructivo), de las emociones e del impulso instintivo que hombres y mujeres tratan de controlar lo mejor que pueden o que tratan de reprimir (si se diese el caso) aunque algunas veces caen presa de él a pesar de sus esfuerzos. De cualquier manera, hay que hacer hincapié en que estos impulsos humanos se regeneran por naturaleza y que son esenciales para la vida y la supervivencia.

Cuando el color forma parte de un sueño, se debe interpretar como la manifestación de nuestra sed de conocimiento o poder, necesidad de acción para poder así crear. También puede revelar un intenso e irrefenable sentimiento de excitación que pudiese delatar nuestros deseos, necesidades o pasiones ocultas o el hambre por vivir que nos mantiene pero al que no damos rienda suelta. Soñar con el color rojo también indica la existencia de un secreto o un misterio por revelar.

Colin, Didier, «Dictionary of symbols, myths and legends», Hachette Livre, 2000