Una de las cosas que caracterizan al príncipe Joaquín de Dinamarca y a su ex-mujer, la condesa Alejandra de Fredenksborg, es que son dos divorciados muy bien avenidos. Podría decirse que son dos divorciados ejemplares (dentro de lo que de ejemplaridad pueda tener un matrimonio que se rompe, aunque siempre será mejor que una convivencia en continua guerra).
Uno espera leer frivolidades en el “Hola”, pero no cosas tan “sesudas”.




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