Libros varios

Pues hoy me apetece comentar alguno de los libros que me he leído últimamente, muchos de ellos traídos de España y otros, rescatados en tiendas de segunda mano.

Ayer acabé de leer Por la gracia de Franco, del escritor Daniel Arasa. En sus casi 300 páginas trata de hacer un recorrido por las distintas etapas del franquismo y dar una idea objetiva de lo que fue ese período (desde la óptica de los dos bandos) Se agradece que, en estos momentos de polémicos historiadores (véase César Vidal o Pío Mora- a los que yo llamaría pseudohistoriadores-) uno tenga la fortuna de leer un libro que enjuicia una de las épocas más oscuras de la presente historia española. Merecen especial atención la reflexión que se hace sobre el , en muchos casos, “mal papel” realizado por una oposición exiliada, torpe en momentos claves o, simplemente, incapaz de controlar el clima de alianzas que trajo la posguerra del 45. Me hizo mucha gracia apartados como el de la bomba atómica de Franco, algo inventado por el gobierno republicano para hacer quedar mal al régimen internacionalmente. Bomba atómica en un país muerto de hambre (¿armas de destrucción masiva en España??? No hay nada nuevo bajo el sol)

Después de tantas páginas, uno se queda con la sensación de que la época franquista se pudo mantener gracias al azar, a la tozudez de un dictador, (como no) incapaz de reconocer que tiene que dejar el poder, y a la coyuntura internacional tras la segunda guerra mundial. Baste recordar que el despegue o milagro español no es sino obra de las directrices dictadas por organismos internacionales (directrices que no necesitan de un dictador sino de un gobierno democrático fuerte)y no es algo que se deba al ingenio de Franco (que ya demostró que con sus políticas autárquicas sólo hizo que el país involucionase)

Hay un apartado en el que se recogen frases de famosos sobre Franco (el club de fans para entendernos). Merece detenerse en las palabras de Carmina Ordóñez, que demuestran… bueno, judguen ustedes mismos: “Yo soy muy franquista y también muy de derechas y, por lo tanto, antidemocrática cien por cien“. Por lo menos esta mujer dice las verdades como son (franquismo, falangismo, comunismos radicales=dictaduras=no democracias) y nos ahorramos la parafernalia franquista sobre la democrácia orgánica y demás memeces.

En fin, libro recomendable para regalar en Navidades o para comprárselo uno por gusto. Como no, el libro tiene peros: uno de ellos es el desorden que encuentro en muchos capítulos, con repeticiones (ya sé que comprensibles en muchos casos) que detienen la lectura y, a veces, te hacen dudar de la etapa en la que estás. Lo que sí ha hecho el libro por mí es abrirme más la curiosidad sobre ciertos personajes: uno de ellos es Nicolás Franco, el hermano playboy de Francisco (todo lo opuesto jajaja)

Otro libro relaciona con el anterior es el genial La guerra civil en 250 términos del profesor e investigador de la universidad de Bordeaux François Godicheau, especialista en el tema. Es un diccionario de gran utilidad ya que da una imagen global del conflicto, ordenado por entradas y sin dejar de hacer incapié en las barbaridades cometidas por ambos bandos. No he encontrado yo ningún “partidismo” en el libro sino gran objetivismo de historiador serio y riguroso. Todo lo que usted quiso saber sobre la guerra civil y nunca se atrevió a preguntar lo encontrará aquí. Puedes leer desde el humor en la guerra, papel de las mujeres, el Nin, canciones de ambos bandos, batallas famosas, hambre, fuero del trabajo, nacionalismos, caciquismos, cárceles, paracuellos (para aquellos que se piensan que un historiador serio se niega a tomar el tema) y un largo etc. Fundamental para ordenar un poco las ideas.

El siguiente libro, Virginibus puerisque y otros ensayos de R.L. Stevenson me sorprendió gratamente (aunque no tanto como otros libros que comentaré el 23 de diciembre cuando llegue a casa por vacaciones y los pueda tener delante Uf, que me quedo sin aire) En el libro, y tomando las palabras de Calítoe, Stevenson se dedica a la noble tarea de la metafísica del perogrullo. El libro recoge una serie de ensayos del autor de El extraño caso del Dr. Jeckill y Mr.Hyde (algún día hablaremos de este libro y de uno de los mejores ilustradores de cuentos de terror), La isla del tesoro y de otros muchos libros y cuentos (de ahí que le llamasen Tusitala).

Los ensayos que más me han llamado la atención son Aes Triplex, El Dorado, La gruñona vejez y la juventud, Defensa de los desocupados y Juego de niños. De todos ellos, voy a citar una serie de párrafos de El Dorado, que trata sobre la esperanza:

Poseer muchas aspiraciones es ser espiritualmente rico / Curiosidad y deseo son los dos ojos a través de los cuales vemos el mundo con los más encantados colores/Nuestras esperanzas están colocadas en un inaccesible El Dorado/ Hay un deseo nada mñas que se pueda realizar en la vida: una sola cosa que sea perfectamente asequible: la muerte. Y por una serie de circunstancias, no hay nadie que pueda decirnos si merece la pena de alcanzarla/ Porque un viajar lleno de esperanza es mejor que el llegar.

De Aes Triplex me gustó mucho su reflexión sobre la muerte y sobre los funerales y demás. Libro interesante aunque muchas veces, Stevenson da muchas vueltas al asunto y parece que se pierde un poco de vista el objeto de estudio.

De los libros rescatados en la tiendas retro de Londres, hubo uno que me hizo mucha gracia: Historia del Virgo, de Ramón Irigoyen, no apto para mojigatos. El libro (de la colección Biblioteca erótica de Temas de hoy) es un divertido recorrido a través de la complicada historia del virgo y de las relaciones sexuales. El libro consigue que muchas veces te rías bastante pero, al final, resulta un poco pesado con tanta referencia a los miembros de ambos sexos (hace gracia al principio, después cansa). Del libro, me quedo con la reinterpretación erótica-hiperbólica de los mitos griegos (aunque ahora cierto historiador lo pone en duda). Parrafito de ejemplo:

Minos se enamoró, pues, de la virginal Britomartis y, preso de la calentura de aquella polla suya insaciable, se la quería follar a cualquier precio. Durante nueve meses persiguió a la ninfa a lo largo de más de ocho mil kilómetros cuadrados de la isla de Creta, a través de los valles y los escarpados montes del Ida. Como ya se sabe la tozudez de que es capaz un dios con la polla en llamas, Minos no se dio por vencido- no llevaba aún, decía, ni siquiera un año en el empeño- y siguió acosando a la ninfa, hasta que por fin un día la sorprendió en el borde del mar. Cuando se vio ya cogida, Britomartis prefirió suicidarse y saltó al mar desde una roca. Pero la virtud, al menos una vez en la vida, recibió premio, y cuando la ninfa iba ya a darse un tortazo hollywoodiense contra un peduscro de granito, cayó providencialmente en la redes de unos pescadores, que estaban pescando merluzas, y logró así salvarse. Por este episodio, Britomartis recibió el sobrenombre de Dictrina, que en griego significa la chica de la red y, en consecuencia, se convirtió en la patrona de los trapecistas

Para acabar (ya que me puedo tirar entradas y entradas sobre el mismo tema) decir que me gustó un libro sobre Rembrandt titulado El desnudo de Rembrandt , de Simon Schama. Este señor, personaje conocido en el mundo anglosajón (es un renombrado historidor) tiene ahora un programa en la BBC (The power of art) interesante pero un poco flojo ya que, o no cuenta nada nuevo, o sólo se preocupa de temas personales de los pintores. El tono del libro es muy didáctico y se lee fácilmente.

Curiosa fue la lectura de El jardín de los frailes de Manuel Azaña. Me gustó bastante pero también se deja notar la prosa de principios del siglo XX, con influencias de la novela realista(prosaico de narices). Es un libro interesante porque habla de la vida en un colegio de jesuítas, aunque muchas veces no se diferencia de las clases que uno recuerda haber surido: “Entre su saber incomunicable y nuestra desgana, quedaba una zona muerta que ninguno intentó salvar“.

Entretenidas por malas fueron las lecturas de El enigma Vivaldi de Peter Harris y El Rabino de Noah Gordon. He de reconocer que el primero es el típico libro basura, de lectura en el tren u otro viaje, que de tan malo que es hasta te lo pasas bien: diálogos cursis e imposibles, situaciones rocambolescas, ciudades famosas, un genio universal y un enigma. Todo lo anterior es lo típico en el bestseller de ahora.

De los libros en inglés mejor ni hablar. Aún estoy en ello y tengo que empezar a ponerme las pilas a partir de enero con el idioma: hay que mejorar mucho más. De entre ellos, el libro que más me gustó es mi The illustrated encyclopedia of the Kings and Queens of Britain. De este libro (mezcla entre el Hola y un libro de historia) rescato la historia de Eduardo II, conocido como el príncipe amanerado de Braveheart, película de Mel Gibson donde ya se ve de qué pie cojea este personaje. Pues bien, aquí la más mala de la película es su mujer Isabel de Francia, que, muy fastidiada ella porque a su marido le gustasen más los hombres que a un niño un caramelo, se encargó de matar al amante del rey y de encarcelar y asesinar de una manera muy cruel al propio rey. Como soy muy chula, traduzco directamente del inglés:

La muerte del rey Eduardo II.

Después de que llegase al trono Eduardo III, la reina Isabel y Roger Mortimer ordenaron que Eduardo II fuese retenido en el castillo de Berkeley en Glouscestershire y se le matase de hambre. Pero el rey, cuyo espíritu permanecía fuerte, tardaba bastante en morir. Los carceleros del rey encontraron una forma sádica de matarlo sin dejar marcas en su cuerpo: después de que un embudo de metal fuese insertado en el ano del rey, empujaron un hierro de soldar al rojo vivo en sus entrañas. Sus gritos de agonía llenaron el aire.

Sobre el amante del rey, la reina decidió que Despenser (apellido del muchacho) fuese brutalmente asesinado: “En Hereford, el 24 de noviembre de 1326, fue brutalmente ejecutado. Le cortaron los genitales porque, según los informes de la época, era culpable de práctica antinaturales con el rey. Le arrancaron las entrañas y se las quemaron. Finalmente fue decapitado y descuartizaron su cuerpo. Enviaron su cabeza a Londres y los pedazos de su cuerpo se repartieron por diferentes partes del reino”.

Por hoy creo que es suficiente.

King Juan Carlos.

El número de noviembre de 2006 de la revista Time está dedicado a los principales personajes de los últimos 60 años (60 years of heroes). Uno de los héroes elegidos es el rey Juan Carlos. A pesar de los pro y contras que podrán argumentar multitud de gente sobre el papel de la monarquía, es interesante leer el articulo y hacer una comparación con nuestros grandes políticos actuales, políticos de ambos bandos que están crispando España con el único deseo de alcanzar ese poder que les queda grande.

El texto es el siguiente:

EL REY JUAN CARLOS.

A pesar de haber sido preparado para sustituir a un dictador, usó su poder para transformar España en una democracia.

Las monarquías europeas han luchado para tener relevancia en el mundo actual. Una de los monarcas que ha triunfado es el rey Juan Carlos de España, cuyo gran sentido de su destino personal y el de su nación ayudó a su país a transformarse en una democracia.

Este feliz resultado apenas se podía presagiar. Juan Carlos nació en el exilio, en 1938. Su padre delegó su educación en el el general Franco, el dictador que suplantó las funciones reales, con la esperanza de que Franco restaurase la Corona. En 1969 se nombró a Juan Carlos el futuro sucesor de Franco, a pesar de que los demócratas no depositaban grandes esperanzas en él. Se dieron cuenta de su error tan pronto como llegó al trono tras la muerte de Franco en 1975: En menos de cuatro meses, causó sensación cuando dio un discurso en catalán, lengua que Franco reprimió; a los ocho meses consiguió que fuese elegido el centrista Adolfo Suárez como presidente del Gobierno y comenzó a introducir reformas democráticas que buscaron contentar tanto a los continuistas como a los progresistas. La Constitución democrática se ratificó en 1978.

Hubo otra prueba que superar. Después de una serie de ataques sangrientos con bombas por parte del grupo separatista vasco ETA, los militares de la ultraderecha dieron un golpe de estado en 1981. Muchos de ellos creían que estaban actuando en nombre del rey. Juan Carlos ordenó a estas unidades militares que se retirasen y, sin el apoyo del rey, la intentona fracasó. Cuatro días más tarde, 3 millones de personas salieron a la calle para manifestarse a favor de la democracia. Su eslogan era ¡Viva el Rey! Este sentimiento ha perdurado, aunque más discretamente, desde entonces.

Cementerios de Londres I: Kensal Green Cemetery.

Kensal Green. Esa es la zona donde estoy viviendo. Y qué sorpresa descubrir que al lado hay un cementerio muy famoso. Estuve buscando información en uno de los primeros libros que me compré: The London Encyclopaedia. He aquí la historia de este precioso cementerio, que forma parte de los “Magníficos siete cementerios de Londres“:

Kensal Green fue el primero de los cementerios comerciales abiertos en Londres. Según el Penny Magazine fue `el primer intento práctico para paliar un gran inconveniente público´ (muy inglés esto último). The General Cemetery Company se fundó en 1830 y, al año siguiente, se compraron, por 9.400 libras, 54 acres de terreno de la zona sur de Harrow Road ; rápidamente se plantaron 800 árboles y se dotó con 100 guineas al ganador del mejor diseño para la capilla y puerta de entrada. H.E. Kendall ganó la competición, en 1832, con un diseño gótico (muy acorde con el espíritu de la época) pero el presidente, Sir John Deal Paul, insistió para que el proyecto imitase los modelos clásicos griegos. Un gran pórtico dórico, con oficinas y una residencia, da entrada al cementerio. Tres calles, con grava y lo suficientemente anchas, divergen: dos al norte y al sur, y la tercera, una avenida central que lleva a la capilla anglicana con pórtico dórico. Bajo la capilla hay catacumbas, a las que antes se accedía por elevador hidráulico. Al este, al final del cementerio, hay otra capilla. En el muro norte, una serie de columnas cubren otro acceso a las catacumbas. El acta de The General Cemetery Company indica que los diseños fueron obra de John W. Griffith, aunque William Chadwick firmó los planos finales. En enero de 1833, el obispo de Londres consagró 39 acres; los 15 acres restantes se reservaron para los “disidentes”.

A finales de los años 30 del siglo XIX, se instalaron camposantos privados alrededor de Londres para descongestionar los superpoblados e insalubres cementerios del centro de la ciudad. El de Kensal Green forma parte de este anillo de cementerios y merece la pena visitarlo porque es un ejemplo de la arquitectura y el gusto victoriano, aunque actualmente conviven en él tumbas modernas con otras más peculiares (en la foto se puede ver una tumba con forma de iglesia gótica). Cuando se pasea por sus calles uno no deja de asombrarse de la forma atípica de las lápidas: desordenadas y caídas por culpa de las raíces de los árboles. En otras ocasiones te puedes encontrar con panteones o tumbas abiertas o destrozadas, que demandan urgentemente trabajos de restauración. Además, este cementerio sufrió los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

En fin, una joya victoriana.

De Lorca, Sánchez Mejías y otros temas.

Hoy por la tarde estaba ojeando la biblioteca de mi casa inglesa cuando me llevé una agradable sorpresa: encontré entre tanto libro anglosajón una edición bilingüe de los poemas de Lorca. El libro en cuestión se titula Lorca. Selected Poems y la edición corre a cargo de J.L. Gili (nombre maldito para cualquiera que haya estudiado filología hispánica). Me pasé el resto de la tarde leyendo el libro y recordando cuánto odiaba yo la poesía de Lorca en COU (sin ir más lejos, un día el libro salió volando por la clase. La culpable no fui yo, pero tampoco hice nada para impedirlo) Con los años (no tantos) y depués de aficcionarme a las obras teatrales de este autor (imprescindibles Bodas de sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba) empecé a ver con otros ojos y con otra mentalidad la obra poética de Federico. Tras muchas lecturas, empecé a encontrarle el sentido a las metóforas y al contenido de las poesías. Uno de mis poemas favoritos es Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Considero que es una de las mejores elegías de la literatura española (aunque no soy partidaria de hacer aquí una lista de los número uno de la literatura… eso lo dejo para Harold Bloom) Valgan como ejemplo una serie de versos escogidos por una servidora (selección personal que como suele ser habitual, en estos casos, depende del gusto del consumidor)

 

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde. (…)

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde (…)

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde! (…)

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. (…)

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas. (…)

No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta. (…)

Que no hay cáliz que contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!! (…)

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados (…)

Si queréis leerla entera: http://www.tinet.org/~picl/libros/glorca/gl002700.htm#01

Sobre Sánchez Mejías, hay que recordar que fue uno de los mejores toreros de su época. Se trata de un personaje peculiar, en el que se aúnan toros y literatura. Aunque a mí nunca me ha atraído la fiesta, sí reconozco que tiene cierta belleza la manera en como el torero se enfrenta al toro y muchos de los pases y demás jerga torera. Ignacio fue un torero peculiar ya que también fue poeta, autor teatral (con éxito), productor, presidente del Betis, actor, mecenas de la generación del 27 (fue él quien pagó el viaje de los poetas del 27 a Sevilla para celebrar, irónicamente en esa ciudad, un acto conmemorativo del poeta cordobés Góngora) Una vida interesente, un hombre renacentista pero a lo español… en fin, alguien digno de ser recordado. Si os interesa el tema, pinchad aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Sánchez_Mejías.

En la revista que edita el País los domingos, la del día 1 de octubre de 2006, aparece una entrevista con Pilar López, bailaora famosa, en donde habla de la relación de Sánchez Mejías y la Argentinita y donde pone a caldo un artículo sobre la película Manolete que se estuvo grabando en España los últimos meses. Merece la pena leer este fragmento (con el que me siento muy identificada)

Estando todos esos españoles juntos en Nueva York, ¿aprendieron inglés?

Encarna y yo vivimos seis años allí, en dos apartamentos muy buenos de la Quinta Avenida, en un edificio precioso que tenía ascensores. Pero de inglés, nada. Como flamencas auténticas. Igual. Bueno, yo me aprendí media docena de cosas para manejarnos en la cafetería. Jamanegs (ham and eggs, huevos con jamón), sopa de almejas (clams soup) y la chuleta de cerdo (porkchop). Ahí yo me defendía. Pero me acuerdo de que, una vez que llegamos a Chicago a las dos de la madrugada en tren, yo llevaba mucho equipaje, muchos paquetitos, y cogimos un taxista que era un maleducado, y cada vez que el mozo desacargaba un paquetito, el taxista no paraba de rezongar, venga a largar, y yo sabía que nos estaba poniendo de chupa de dómine. El tío era un verdadero hijo de puta, pero yo no sabía como se decía eso en inglés, y pensaba: “Le voy a llamar hijo de puta y no se va a enterar”. Total, que pensando, pensando, dije: “Le voy a llamar cerdo”. Y le dije: “You are a pork chop”. Y él me dijo: “You are crazy”.

Otra sobre lo de Manolete:

“Si es que ya he hablado demasiado, ya no quiero hablar más. ¿Para qué?”, dice, “Ahora hay una ignorancia terrible; a veces me dan ganas de salir a la calle con una metralleta… El otro día vi en un suplemento que en Hollywood han hecho una película sobre Manolete. ¡Pues muy bien! Allí estaba el actor y, efectivamente, se parece bastante a Manolete. Pero muchas fotos y fechas históricas estaban mal. Había una foto de Ignacio Sánchez Mejías, esa famosísima en la que está (¡guapííísimo!) con una mano en la cabeza y otra acariciando la frente del cadáver de Joselito. Y en el pie de foto ponía: ‘Manolete yacente’. ¡Qué ignorancia! ¡Era Joselito, ¡hombre de Dios! ¡José Gómez Ortega, El Gallo!”

La entrevista completa en: http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20061001elpepspor_1/Tes/memoria/baile

Este fin de semana tengo programado una serie de lecturas sobre este poema en la Bristih Library. También investigaré un poco más sobre Sánchez Mejías y, si encuentro algo digno de ser comentado, esta entrada tendrá una continuación.

P.S. La primera foto es una caricatura de la famosa foto de la generación del 27 y su reunión en Sevilla para la celebración del tricentenario de Góngora. En la segunda aparece Sánchez Mejías velando a su cuñado Joselito.