Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes … ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma… Yo no sé! Son pocos; pero son… Abren zanjas obscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán talvez

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El viajero

Está en la sala familiar, sombría, y entre nosotros, el querido hermano que en el sueño infantil de un claro día vimos partir hacia un país lejano. Hoy tiene ya las sienes plateadas, un gris mechón sobre la angosta frente, y la fría inquietud de sus miradas revela un alma casi toda ausente. Deshójanse las

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El incidente de Lugo

- Ha hablado usted de los reventadores. Es cierto que allí adónde va usted a hablar pasa algo. – Ya no. Pero hubo un momento en que fue una cosa provocada y deliberada, hasta que me hicieron quitarme la chaqueta. – El famoso incidente de Lugo. – Del que nunca me arrepentí. Porque esa historia

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Comienzos con garra II

Dos de los tres han muerto desde que me fui de Oxford, y eso me hace pensar, supersticiosamente, que quizá esperaron a que yo llegara y consumiera mi tiempo allí para darme ocasión de conocerlos y para que ahora pueda hablar de ellos. Puede, por tanto, que-siempre supersticiosamente-esté obligado a hablar de ellos. No murieron

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Muerte y propiedad

- El miedo a la muerte es algo más complicado…Yo me pregunto- duda Ferreri mientras mastica su merluza-, me pregunto qué se sentía cuando a la muerte no la llamaban muerte. O qué siente un perro al morir. Supongo que dice ¿qué me pasa? Nosotros no: nosotros al enfrentarnos a la muerte decimos, ¡ay!, me

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Soneto

Soneto Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano; mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello; mientras a cada labio, por cogello. siguen más ojos que al clavel temprano; y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello: goza cuello,

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Los descontentos

Está uno harto de recordar –y ustedes aburridos de que yo lo haga– el viejo adagio de mi familia: “Nunca se debe intentar contentar a quienes nunca se van a dar por contentos”. Y sin embargo es algo que en España hay que sacar a colación continuamente, como si no darnos nunca por contentos fuera

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Maternidad

Elena de Julia Schestag en la National Portrait Gallery.

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El mañana efímero

Este hombre del casino provinciano que vio a Carancha recibir un día, tiene mustia la tez, el pelo cano, ojos velados de melancolía; bajo el bigote gris, labios de hastío, y una triste expresión que no es tristeza, sino algo más o menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza. Aun luce

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Louis Armstrong

Dejamos atrás la calle del artista. Esperábamos algo tan acogedor y tan modesto, pero no ha dejado de asombrarnos que fuera tan acogedor y tan modesto. El impacto de respirar la humilde intimidad de alguien del que ya nadie niega su grandeza, ni artística ni humana. Pero en este caso no hay cursilería ni sentimentalismo

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