Muerte y propiedad

– El miedo a la muerte es algo más complicado…Yo me pregunto- duda Ferreri mientras mastica su merluza-, me pregunto qué se sentía cuando a la muerte no la llamaban muerte. O qué siente un perro al morir. Supongo que dice ¿qué me pasa? Nosotros no: nosotros al enfrentarnos a la muerte decimos, ¡ay!, me dejo aquí mis hijos, mi coche, mi casa, qué dolor…Me dejo todas las cosas que están ordenadas formando mi vida. El miedo a la muerte no es por lo que esperas, es por lo que dejas. Es una cuestión de propiedad.

– Cuando yo era pequeña- dice la rubia- tenía precisamente miedo a perder mis muñecas.

Ferreri pelea calladamente con una espina de pescado, mira a la chica imperturbable y frío, y continúa:

– No es una cuestión de muñecas. Es miedo a dejar todo. Sería muy bello que el miedo a la muerte sólo fuera a los desconocido. Pero eso no es lo doloroso.

– El miedo a dejar esto va íntimamente unido con el deseo de inmortalidad. ¿No se ha sentido usted tentado alguna vez de “dejar una obra maestra para la posteridad?

– Si tienes sentido de la ironía no puedes caer en esa trampa, no puedes creer en esa inmortalidad ni en las obras maestras. Y, además, ¡qué caramba me pueden importar a mí mis películas después de mi muerte! Mi miedo es físico, personal, me asusto yo.

Entrevista a Marco Ferreri en Entrevistas, de Rosa Montero.