Las distancias

En El tercer hombre, de Carol Reed(1949), Orson Welles(en el papel de Harry Lime, el cínico traficante de penicilina adulterada) ofrece un elocuente icono moderno de esa condición. Al subir con su atónito amigo Holly Martins(que había dado a Harry por muerto y que le está acusando de haber provocado la muerte de muchísima gente) en un compartimento de la noria del Prater de Viena, Harry le muestra desde lo alto aquellos “puntitos” que son las personas allá abajo, y describe la situación en la que se encuentra alguien que ve las cosas desde lejos:

Mira allá abajo. ¿Sentirías piedad si uno de esos “puntitos” se parara para siempre? Si yo te ofreciera veinte mil libras por cada “puntito” que se para, ¿me responderías que me guardara mi dinero o…harías el cálculo mental de cuántos “puntitos” serías capaz de parar?

Las cosas que se miran a través de la “distancia de seguridad” han perdido todo “pathos” y nuestro comportamiento respecto a ellas carece totalmente de emoción.

Raffaele Simone, El monstruo amable.