La clase media

La misma deformación se percibe hoy en la única clase que, en su auto percepción «subjetiva», se concibe y representa explícitamente como tal: es la recurrente «clase media», precisamente, esa «no-clase» de los estratos intermedios de la sociedad, aquellos que presumen de laboriosos y que se identifican no sólo por su respeto a sólidos principios morales y religiosos, sino por diferenciarse de, y oponerse a, los dos «extremos» del espacio social: las grandes corporaciones, sin patria ni raíces, de un lado, y los excluidos y empobrecidos inmigrantes y habitantes de los guetos, por otro.

La «clase media» basa su identidad en el rechazo a estos dos extremos que, de contraponerse directamente, representarían «el antagonismo de clase» en su forma pura. La falsedad constructiva de esta idea de la «clase media» es, por tanto, semejante a aquella de la «justa línea de Partido» que el estalinismo trazaba entre «desviaciones de izquierda» y las «desviaciones de derecha»: la «clase media», en su existencia «real», es la falsedad encarnada, el rechazo del antagonismo. En términos psicoanalíticos, es un fetiche: la imposible intersección de la derecha y de la izquierda que, al rechazar los dos polos del antagonismo, en cuanto posiciones «extremas» y antisociales(empresas multinacionales e inmigrantes intrusos) que perturban la salud dl cuerpo social, se auto-representa como el terreno común y neutral de la Sociedad. La izquierda se suele lamentar del hecho de que la línea de demarcación de la lucha de clases haya quedado desdibujada, desplazada, falsificada, especialmente, por parte d populismo de derechas que dice hablar en nombre del pueblo cuando en realidad promueve los intereses del poder. Este continuo desplazamiento, esta continua «falsificación» de la línea división(entre las clases), sin embargo, ES la «lucha de clases»: una sociedad clasista en la que la percepción ideológica de la división de clases fuese pura y directa, sería una sociedad armónica y sin lucha; por decirlo con Laclau: el antagonismo de clase estaría completamente simbolizado, no sería imposible/real, sino simplemente un rasgo estructural de diferenciación.

Slavoj Žižek, En defensa de la intolerancia.

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