Entrada para después de Navidad

No me gustan las Navidades y tengo todo el derecho a no dar explicaciones… cuando puedo contar con Saramago

NAVIDAD

Ni aquí, ni ahora. Vana promesa
De otro calor y nuevo descubrimiento
Se deshace bajo la hora que anochece.
¿Brillan luces en el cielo? Siempre brillaron.
De esa vieja ilusión desengañémonos:
Es día de Navidad. No pasa nada.

No se es pesimista por eso. Y es que como bien dice mi querido Pessoa(por cierto, no hay que perderse su “Libro del desasosiego”):

Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creeencia en Dios, por la misma razón por la que sus mayores la habían tenido- sin saber por qué. Y entonces, como el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes escogió a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado (…)

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me quedé, como otros de la orla de las gentes, en aquella distancia de todo a lo que comúnmente se llama la Decadencia

Que los demás la disfruten, me parece bien. Del mismo modo deberían permitirme odiarlas a mi gusto.

Aunque como diría una amiga mía: “pero si caen un par de buenos regalos, no digo que no pueda esbozar una sonrisita”.