A estas alturas sabemos que Bram Stoker’s Dracula fue una artimaña publicitaria para atraer a la turba a las salas. Coppola quizá tuvo que ser más valiente y haber bautizado su criatura con Coppola’s Dracula. Porque éste es un producto muy personal, ya que a pesar de partir de la novela( y menuda obra maestra) de Stoker, bebe de otras fuentes.
Es una de mis películas favoritas porque se rodó con técnicas más clásicas (sin abuso de efectos especiales), porque su banda sonora es magnífica, por su ambientación, por plasmar muchos aspectos relacionados con el vampirismo y la cultura de finales del siglo XIX, y por Gary Oldman, que en esta película está tan espectacular que en España se tuvo que echar mano de dos actores para doblarlo.
Del mismo modo que el Drácula de Stoker no es el histórico, del mismo modo que el Grial fue primero plato y después santo, pues el Drácula de Coppola es un producto personal.
The screenplay, by Jim Hart, not only relied upon the Bram Stoker novel, but the extensive research on the historical Dracula, the fifteenth-century Romanian price Vald the Impaler by historians Raymond T. McNally and Radu Florescu. In order to integrate that new historical material, a rationale for the actions of Dracula (based in part upon unresolved personal issues from the fiftenth-century) was injected into the story line from the novel. The movie was also helped by changing guidelines concerning what could be shown on the screen. For example, it was not until 1979 Frank Langella Dracula that the vital scene from the novel in which Dracula and Mina shared blood was incorporated into a film.
Though Coppola had available to him the high-tech special effects developed in the decade since the previous Dracula (1979), he chose not to use them. Instead, he returned to some older tricks of cinematic illusions. Elaborate use of double exposures was employed and miniatures were used instead of matte paintings to provide more depth.
J. Gordon Melton, The Vampire book.
Y aquí es cuando las tres vampiras se dan cuenta de que Keanu Reeves es muy mal actor y se vengan de tanto despropósito. También es cuando Mina y Lucy se dan cuenta de lo mala que es la soledad y cuando el doctor se cree Freud.
Yo soy más de lobishome, qué quieres que te diga… Los vampiros son demasiado decimonónicos para mi gusto, y para sangre ya me llega con ya sabes qué. Pero qué bueno lo del castigo de Reeves. x) Y la verdad es que lo que Coppola toca suele estar más que bien hecho.
Una chica inglesa tenía un súper sitio dedicado a los hombres-lobo alojado en collectanea.org pero no tenía tiempo para mantenerlo y lo borró. Una pena. Perdón por destriparte el tema de la entrada, pero ¿sabes de alguna película buena con hombres lobo que no sea Harry Potter 3? (La mejor película de las de Harry Potter para mi gusto, por cierto).
Te cuento luego por msn.