Dios belicoso.

Dios de las venganzas, Yahveh,
Dios de las venganzas, manifiéstate.
Levántate, el que gobiernas en la
tierra,
da su merecido a los soberbios.

¿Hasta cuándo los impíos, oh Señor,
hasta cuándo los impíos triunfarán?
Van, con lenguas arrogantes, provocando
y jactándose todos los fautores de
maldad.
A tu pueblo, Señor, están pisando,
humillando tu heredad.
Asesinan viuda y extranjero
y al huérfano dan muerte,
diciéndose: “Yahveh no lo verá,
el Dios de Jacob no se da cuenta”(…)
Él conoce los planes de los hombres,
que en verdad son vanidad (…)

Salmo 94.

Es curiosa la forma selectiva con la que las religiones leen sus propios textos sagrados.