De Lorca, Sánchez Mejías y otros temas.

Hoy por la tarde estaba ojeando la biblioteca de mi casa inglesa cuando me llevé una agradable sorpresa: encontré entre tanto libro anglosajón una edición bilingüe de los poemas de Lorca. El libro en cuestión se titula Lorca. Selected Poems y la edición corre a cargo de J.L. Gili (nombre maldito para cualquiera que haya estudiado filología hispánica). Me pasé el resto de la tarde leyendo el libro y recordando cuánto odiaba yo la poesía de Lorca en COU (sin ir más lejos, un día el libro salió volando por la clase. La culpable no fui yo, pero tampoco hice nada para impedirlo) Con los años (no tantos) y depués de aficcionarme a las obras teatrales de este autor (imprescindibles Bodas de sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba) empecé a ver con otros ojos y con otra mentalidad la obra poética de Federico. Tras muchas lecturas, empecé a encontrarle el sentido a las metóforas y al contenido de las poesías. Uno de mis poemas favoritos es Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Considero que es una de las mejores elegías de la literatura española (aunque no soy partidaria de hacer aquí una lista de los número uno de la literatura… eso lo dejo para Harold Bloom) Valgan como ejemplo una serie de versos escogidos por una servidora (selección personal que como suele ser habitual, en estos casos, depende del gusto del consumidor)

 

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde. (…)

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde (…)

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde! (…)

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. (…)

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas. (…)

No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta. (…)

Que no hay cáliz que contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!! (…)

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados (…)

Si queréis leerla entera: http://www.tinet.org/~picl/libros/glorca/gl002700.htm#01

Sobre Sánchez Mejías, hay que recordar que fue uno de los mejores toreros de su época. Se trata de un personaje peculiar, en el que se aúnan toros y literatura. Aunque a mí nunca me ha atraído la fiesta, sí reconozco que tiene cierta belleza la manera en como el torero se enfrenta al toro y muchos de los pases y demás jerga torera. Ignacio fue un torero peculiar ya que también fue poeta, autor teatral (con éxito), productor, presidente del Betis, actor, mecenas de la generación del 27 (fue él quien pagó el viaje de los poetas del 27 a Sevilla para celebrar, irónicamente en esa ciudad, un acto conmemorativo del poeta cordobés Góngora) Una vida interesente, un hombre renacentista pero a lo español… en fin, alguien digno de ser recordado. Si os interesa el tema, pinchad aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Sánchez_Mejías.

En la revista que edita el País los domingos, la del día 1 de octubre de 2006, aparece una entrevista con Pilar López, bailaora famosa, en donde habla de la relación de Sánchez Mejías y la Argentinita y donde pone a caldo un artículo sobre la película Manolete que se estuvo grabando en España los últimos meses. Merece la pena leer este fragmento (con el que me siento muy identificada)

Estando todos esos españoles juntos en Nueva York, ¿aprendieron inglés?

Encarna y yo vivimos seis años allí, en dos apartamentos muy buenos de la Quinta Avenida, en un edificio precioso que tenía ascensores. Pero de inglés, nada. Como flamencas auténticas. Igual. Bueno, yo me aprendí media docena de cosas para manejarnos en la cafetería. Jamanegs (ham and eggs, huevos con jamón), sopa de almejas (clams soup) y la chuleta de cerdo (porkchop). Ahí yo me defendía. Pero me acuerdo de que, una vez que llegamos a Chicago a las dos de la madrugada en tren, yo llevaba mucho equipaje, muchos paquetitos, y cogimos un taxista que era un maleducado, y cada vez que el mozo desacargaba un paquetito, el taxista no paraba de rezongar, venga a largar, y yo sabía que nos estaba poniendo de chupa de dómine. El tío era un verdadero hijo de puta, pero yo no sabía como se decía eso en inglés, y pensaba: “Le voy a llamar hijo de puta y no se va a enterar”. Total, que pensando, pensando, dije: “Le voy a llamar cerdo”. Y le dije: “You are a pork chop”. Y él me dijo: “You are crazy”.

Otra sobre lo de Manolete:

“Si es que ya he hablado demasiado, ya no quiero hablar más. ¿Para qué?”, dice, “Ahora hay una ignorancia terrible; a veces me dan ganas de salir a la calle con una metralleta… El otro día vi en un suplemento que en Hollywood han hecho una película sobre Manolete. ¡Pues muy bien! Allí estaba el actor y, efectivamente, se parece bastante a Manolete. Pero muchas fotos y fechas históricas estaban mal. Había una foto de Ignacio Sánchez Mejías, esa famosísima en la que está (¡guapííísimo!) con una mano en la cabeza y otra acariciando la frente del cadáver de Joselito. Y en el pie de foto ponía: ‘Manolete yacente’. ¡Qué ignorancia! ¡Era Joselito, ¡hombre de Dios! ¡José Gómez Ortega, El Gallo!”

La entrevista completa en: http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20061001elpepspor_1/Tes/memoria/baile

Este fin de semana tengo programado una serie de lecturas sobre este poema en la Bristih Library. También investigaré un poco más sobre Sánchez Mejías y, si encuentro algo digno de ser comentado, esta entrada tendrá una continuación.

P.S. La primera foto es una caricatura de la famosa foto de la generación del 27 y su reunión en Sevilla para la celebración del tricentenario de Góngora. En la segunda aparece Sánchez Mejías velando a su cuñado Joselito.