Sobre nombres…

Yo siempre me he quejado de mi nombre porque no me gusta y porque es largo. Ayer estuve leyendo en la wikipedia sobre las reinas de España y ya no tengo nada de qué quejarme. Como ejemplo, el de María de las Mercedes.

María de las Mercedes de Orleans (María de las Mercedes Isabel Francisca de Asís Antonia Luisa Fernanda Felipa Amalia Cristina Francisca de Paula Ramona Rita Cayetana Manuela Juana Josefa Joaquina Ana Rafaela Filomena Teresa Santísima Trinidad Gaspara Melchora Baltasara de Todos los Santos)

Librerías de segunda mano.

Lo que más me gusta de Londres y, en general, de las grandes ciudades es la cantidad de librerías de segunda mano que te puedes encontrar. No hay nada más relajante que pasarse un buen rato dentro de ellas, sin las prisas que te imponen las grandes superficies siempre con el dependiente detrás ofreciéndose a buscar lo que tú ya sabes que estás buscando. Cuando una persona ya tiene experiencia comprando libros, sólo el placer de rebuscar por las estanterías sin que lo molesten es suficiente. Lo mejor, es que te puedes encontrar rarezas, ediciones muy buenas de esos libros que te has leído en otras no tan buenas, aquel libro que siempre te interesó pero estaba descatalogado… Las librerías de hoy, por desgracia y debido a la gran cantidad de títulos que se publican al día, carecen de fondo. Sólo algunas pocas lo mantienen aunque entiendo que es bastante difícil dejar espacio para ello. Sabemos que el saber sí ocupa lugar, espacio físico, sobre todo cuando tienes las estanterías llenas y no entra nada más.

En Notting Hill hay una (aunque no es mi favorita) que tiene en el sótano gran cantidad de volúmenes a menos de 50 peniques. Puedes encontar, aunque no siempre, libros en español, italiano o francés (hay otros idiomas pero no tengo nociones básicas de ellos) Hoy me he comprado 15 por 3 libras, lo cual no está mal para lo caro que es esta ciudad.

Me encantan cuando las estanterías están repletas y son muy altas. Descubrir nuevos libros fuera de los círculos comerciales no tiene precio. La selección de hoy incluye libros en español y muchos en francés e italiano. Ya que estoy aprendiendo esas lenguas, siempre es bueno leer algún libro para aprender aún más. Y adoro los libros que contienen anotaciones porque esa es la manía que tengo yo también. Es interesante conocer qué le llamó la atención al antiguo lector del libro.

A pesar de que tiendas como Waterstones intenten parecerse a las viejas librerías, nunca llegarán a tener el encanto de aquellas.

Vergüenza.

Sí, vergüenza es lo que siento cada vez que veo cómo va la política en España. Vergüenza de los dos partidos, rabia por lo irresponsables que son, enfado por ver la inmadurez de los que se suponen que son los elegidos para gobernar el país. No me entra en la cabeza que gente supuestamente capaz para estar en esos puestos se dediquen a tomarle el pelo al ciudadano. Hombre, no es nada nuevo pero quizás deberíamos volver a mimar un poco la democracia y redescubrir su sentido e importancia. Con el uso, los objetos y las ideas se desgastan. Hace falta una nueva mirada que nos devuelva el interés que teníamos por ellos en un principio. Es que, desde que tengo uso de razón, llevo escuchando los mismos argumentos a unos y a otros: sólo cambian dependiendo de si el partido de turno está o no en el Gobierno. Es lo que pasa al morirse las ideologías, esto, creencias, bueno, lo que sea.

Ayer me habló Zaratustra y me dijo al oído estas palabras (ojo, Nietzsche levanta muchas polémicas dependiendo de lo que saques en limpio tras leer su obra)

El nuevo ídolo.

En otros lugares hay áun pueblos y rebaños, pero no en nuestros países, hermanos, donde lo que hay son Estados ¿Qué es el Estado? Escuchadme, que voy a hablaros de algo que mata a los pueblos. Llaman Estado al más frío de todos los monstruos fríos, al que miente con toda frialdad cuando dice que él es el pueblo. ¡Eso es mentira! Quienes crearon los pueblos poniendo en ellos una fe y un amor fueron creadores que, de este modo, prestaron un servicio a la vida. Pero hay hombres destructivos que ponen trampas para atrapar a la gente y las llaman Estado. Ponen sobre la gente una espada y cien concupiscencias. En los sitios donde aún hay pueblos, no entienden qué es eso del Estado, y lo odian por considerar que tiene mal de ojo y que es un atentado contra las costumbres y las normas. Fijaos en esto: cada pueblo tiene su propio lenguaje para hablar del bien y del mal, que el vecino no entiende; se ha inventado su propio lenguaje relativo a las costumbres y normas. Pero el Estado miente en todos los lenguajes del bien y del mal; todo lo que dice es falso y todo lo que tiene es producto del robo. Todo él es falso; el muy mordaz muerde con dientes robados. Hasta sus entrañas son falsas. Reconoceréis siempre al Estado porque es una torre de Babel del bien y del mal, una confusión de lenguas, lo que indica que es voluntad de muerte y que se entiende muy bien con los que predican la muerte.

Ya os he dicho que nace demasiada gente; pues bien, para los que están de más se ha inventado el Estado. Fijaos cómo atrae a toda esa gente superflua, cómo se la come, cómo la mastica y cómo trata de digerirla. Ruge ese mostruo: «No hay nada en la tierra que esté por encima de mí; yo soy el dedo imperativo de Dios». Y no os creáis que son sólo los que tienen las orejas largas y la vista corta quienes se ponen de rodillas. También a los que tenéis un alma grande, ¡ay!, os susurra sus embustes siniestros. Adivina cuáles son los corazones generosos, propensos a entregarlo todo por amor. También adivina quiénes sois los que habéis vencido al antiguo Dios. La lucha os ha dejado exhaustos,y ese cansancio vuestro está ahora prestando servicio al nuevo ídolo. Este nuevo ídolo trata de rodearse de héroes y de hombres honrados. A ese frío monstruo le encanta calentarse al sol de las buenas conciencias. Está dispuesto a dároslo todo con tal de que le adoréis; de este modo compra el brillo de vuestra virtud y la mirada orgullosa de vuestros ojos. Trata de valerse de vosotros como cebo para pescar a toda esa gente que está de más. Para ello ha ideado un artefacto diábolico,una especie de caballo de Troya mortal, al que ha enjaezado magníficamente con honores propios de un dios. Ha inventado una masacre que quiere hacer pasar por vida y que presta un gran servicio a los que predican la muerte.

Llamo Estado al lugar en donde se envenenan a todos, y sean-buenos o malos-, donde todos buenos y malos se pierden; donde se llama «la vida» al lento suicidio de todos. Fijaos en toda esa gente que está de más. Roban las obras de los inventores y los tesoros de los sabios, y ese robo le llaman cultura. Todo les parece enfermedad y achaque. Fijaos en esa gente que está de más. Amontonan riquezas y, de este modo, se empobrecen. Quieren poder y, por encima de todo, ansían esa palanca del poder que es el dinero. ¡Ellos, que son unos insolventes! ¡Mirad cómo trepan esos ágiles monos! Trepan atropellándose entre sí, y de este modo se hunden en el fango y en las profundidades. Todos tratan de alcanzar el trono; su locura consiste en creer que la felicidad se asienta en el trono; aunque muchas veces es fango lo que hay en el trono, y muchas otras el trono se asienta en el fango. Todos esos locos me parecen unos monos trepadoresy fanáticos. Su ídolo, ese monstruo frío, huele mal, y lo mismo les pasa a todos los que le rinden culto. Hermanos, ¿es que vais a asfixiarios con el aliento que despiden sus hocicos
y sus concupiscencias? Mejor sería que rompiérais los cristales y que saltarais por la ventana hacia el aire libre. ¡Apartaos de ese mal olor, escapad de la idolatría de toda esa gente que está de más!

La tierra sigue a disposición de las almas grandes. Aún hay muchos asientos vacíos para los que están sólos-aislados o en pareja-, en los que sopla la brisa perfumada de mares silenciosos. Aún hay una vida libre a disposición de las almas grandes. Quien posee poco no corre el peligro de que lo posean a él. ¡Alabada sea esa pobreza sencilla! Donde acaba el Estado empieza el hombre, que no está de más, la canción de quien es necesario, la melodía única e insustituible. ¡Mirad, hermanos, allí donde acaba el Estado! ¿Es que no véis el arco iris y los puentes tendidos hacia el superhombre?

Alguna de las ideas me parecen interesantes aunque parezca extraño incluir sus palabras en un blog titutado Ilustración digital. Sé que este filósofo se encuadra dentro de los tres maestros de la sospecha que atacaron el racionalismo en la cultura occidental. Eso no quita que parte de su obra me parezca magistral. Te puede gustar la ópera pero disfrutar al mismo tiempo con la copla española.

Mi querido diccionario dice al respecto (y con ello me refiero al cargo tanto en la oposición como en el Gobierno):

Presidente, s. Figura dominante en un grupito de hombres que son los únicos de los que se sabe con certeza que la inmensa mayoría de sus compatriotas no deseaban que llegaran a la presidencia.

Ah, y que no nos vendan esa bendita preocupación e interés que tienen en sus votantes. Esa película ya no se la traga nadie.

Yo a veces soy educada y escucho las palabras de mis mayores, sobre todo si vienen de personajes como Francisco de Ayala, que por su 101 cumpleaños ha deseado que los políticos vuelvan comportarse racionalmente ya que «puede ser que reviente todo y vayamos al caos«.

I don’t want the truth, I want something I can tell Parliament. James Hacker. Yes Minister.

Intelligence has nothing to do with politics. London Molari.

We need a president who’s fluent in at least one language. Buck Henry

No tengo tanta cultura, esto lo saco de mi librito de citas.

London Circus

Eso es lo que parece Londres el fin de semana: un circo. Si durante la semana parece un cementerio, gente que camina sin voluntad, caras amargadas en el metro, violencia y agresividad contenidas, vidas grises cuyo único motor es trabajar como posesos para pagar recibos y ahorrar un poquito para esos viajes que dan fotos «interesantes» con las que molestar a los amigos y dejar claro que uno tiene algo parecido a una vida… el fin de semana la gente se transforma para ser partícipes de ese circo en el que se convierte este pueblecito. Bueno, las prohibiciones siguen patentes: circule por la izquierda, no beba en esta zona, no use su mp3 muy alto que molesta al vecino y demás.

Ayer me disponía yo a salir de fiesta pero finalmente decidí darme un garbeo por todos los ambientes. Lo primero que me encontré es una troupe de señoritas del buen vivir subidas a un camioncito que paró el tráfico en una de las calles paralelas a Oxford Street. Las señoritas en cuestión montarón su espectáculo promocional mientras eran retratadas por multitud de cámaras, de profesionales y no tan profesionales. Cuando unas chicas ligeras de ropa se paran en la calle, el uso de móviles y cámaras digitales se dispara entre la población masculina. La curiosidad me hizo acercarme ya que creí que podría tratarse de Paris Hilton y amigas pero no tuve esas mala suerte.

Después de esto, me pasé por el Soho (epicentro gay por excelencia) y recorrí bares gays, candy, etc. En uno de ellos la portera tenía más barba y cuerpo que mi difunto padre. Estereotipos y tópicos por doquier pero no se puede esperar más de una ciudad tan tópica y reflejo del nuevo capitalismo.

Durante el paseo por Leicester Square pude encontrarme con los representantes de todas las tribus urbanas: victorias posh, punkis, góticos, turistas despistados, españoles con grandes bozarrones, italianos pesados, franceses elitistas, japoneses alucinados al ritmo de flash, gente en busca de polvitos de la felicidad, intelectuales buscando tema para sus libros, escritores desilusionados, nuevos enfants terribles, calentorras, divorciadas demasidado jóvenes para quedarse en casa pero no tanto para jugar a ser adolescentes, inglesitos dando rienda a sus malos hábitos y su búsqueda de gresca… Todo ello aderezado por tirados y gente durmiendo en la calle. De entre ellos destaco a un «subnormal» (no me cabe otro calificativo), un borracho que tenía en su regazo a un rottwailler dormido y con chupete.

Todo eso me lleva a recuperar una canción de Sabina de su disco Física y Química. Seguramente él también se quedó de convidado de piedra analizando lo que pasaba a su alrededor.

Nietos de toreros disfrazados de ciclistas.
ediles socialistas, putones verbeneros.
peluqueros de esos que se llaman estilistas.
musculitos, posturitas, cronistas carroñeros,
divorciadas calentonas con pelo a lo madonna,
trotamundos fantasmas, soplones de la pasma
pintorcillos vanguardistas, genios del diseño
camellos que te pasan papelinas contra el sueño
marcadores de paquete en la cola del retrete
escritores que no escriben, vividores que no viven,
jet de pacotilla, directores que no ruedan,
mas chorizos que en revilla con corbatas de seda,
muera la locura, viva el trapicheo,
tontopollas sin cura, estrategas del magreo.
petardeo de terraza, pasarela, escaparate,
archy, joy, stella, ¿como vais de chocolate?
tiburones de la noche con telefono en el coche y con fax.
caballeros en oferta, señoritas que se quieren casar.
caraduras, obsesos, gualtrapas, lameculos.
azafatas de congreso del brazo de sus chulos.
superman en camiseta, y en la pista dando brincos
la coleccion de tetas que hacen bulto en telecinco.
mulatonas caribeñas que ponen a la peña de pie
blancanieves en trippie, amor descafeinado.
cenicienta violando al principe encantado.
cicerones de la ruta del mal.
mercachifles del vacio total.especialistas en nada,
inventores del tbo
julietas demacradas que no encuentran a romeo.

estaban todos menos tú
todos menos tú
y yo marcando el 369 22 30
como un idiota para oirte
el contestador que te has largado de madrid.

y una tribu de repatriados de ibiza,
que dejaron de ser hippies, pero no de ser palizas,
filosofos con caspa, venus oxidadas,apostoles del sida, lengua envenenada,
motoristas hitlerianos con guantes en la mano.
guitarristas de loquillo, kubalas de banquillo.
doctores en chorradas, triunfadores con mosca,
yuppies que esta temporada no se comen una rosca.
equilibristas del tedio, un gorila armando gresca en el bar.
vampiros al asedio de sangre fresca para chupar.
paparazzis, reinonas, skins, perdonavidas.
y un notario de pamplona que viene a la movida,
muertos que no se suicidan, niñatos, viejos verdes.
y un cuñado de una querida del marques de villaverde.
pinchadiscos que te dejan k.o.con la cosa del bacalao
morenazos de balcon y rayos u.v.a.
futurologos borrachos como cubas
un tal pepe que te puede contar
doce mil de lepe sin respirar.
naricillas de saldo, tabiques de platino
y un psicologo argentino mostrandote el camino.

todos menos tú,
todos menos tú
y yo marcando el 369 22 30
sin escuchar lo que me cuentantodos menos tu
todos menos tú
y yo mas triste que un pingüino en un garaje
como un borron en el paisaje de la multitud
de todos menos tú
y yo marcando el 369 22 30
sin escuchar lo que me cuentan
todos menos tú
y yo con manchas de carmin en la memoria
igual que un perro en el tejado de mi juventud
entre todos menos tú
y yo marcando el 369 22 30
pasando de lo que me cuentan
todos menos tú.

Buena educación.

Para mí la buena educación comienza cuando la gente se escucha y debate, no discute compulsivamente por llevar la razón.

Este fin de semana me han pasado un librito (para americanos) sobre bueno modales. Lo que me llamó la atención fue una selección de reglas de comportamiento en la sociedad victoriana (lo que uno no podía hacer)

1. No se ría de forma estrepitosa.
2. No lea cuando otros estén hablando.
3. No lea en voz alta si no se lo han pedido.
4. No hable cuando otros lean.
5. No escupa el tabaco o el chicle.
6. No se corte la uñas cuando esté acompañado.
7. No abandone la iglesia antes de que acabe el oficio.
8. No se ría o se dedique al cuchicheo en la casa de Dios.
9. No mire fijamente a un invitado.
10. No deje sin asiento a un invitado.
11. Respete a sus mayores.
12. No corrija a sus padres o mayores.
13. No acepte un regalo sin agradecerlo.
14. No sea el héroe de su propia historia.
15. No se ría de los errores de los demás.
16. No haga bromas sobre los que le acompañan.
17. No empiece a comer tan pronto como se siente a la mesa.
18. Escuche lo que le están diciendo.
19. No hable mientras alguien esté cantando o tocando un instrumento (estaría insultando a esa persona)

Uno de los capítulos recoge una serie de consejos sobre los países que se pueden visitar, sobre su cultura y maneas. Sobre España, me parece que se han quedado un poco atrasados y más, si tenemos en cuenta, que España tiene como patriminio la blasfemia. Yo la practico mucho en mis ratos libres.

España es un país muy religioso y muchos de sus habitantes se pueden sentir ofendidos si toma el nombre de Dios en vano.

Yo aún estoy esperando conseguir el tan ansiado Manual de urbanidad para señoritas de Pierre Loüys.

Ambrose Bierce

Que Ambrose Bierce es un buen escritor, ya lo sabía yo hace tiempo. Que es un maestro, quedó confirmado hace tres dí­as después de leer su relato «El clan de los parricidas«. Hacía meses que no me enganchaba tanto un cuento (sobre todo de terror) Si os interesa, podéis encontrarlo en Felices pesadillas. Los mejores relatos de terror aparecidos en Valdemar (1987-2003)». «El clan de los parricidas» no se podría clasificar como un relato de terror en sí­ mismo sino como un relato de humor negro que produce terror. En él, Bierce nos muestra en una serie de pequeñas estampas las diferentes historias de una serie de personajes que, en primera persona, narran cómo se han desecho de sus padres o de algún familiar. A continuación transcribo los primeras lí­neas de «Aceite de perro» (primera de las secuencias):

Me llamo Boffer Bing. Mis respetables padres eran de clase muy humilde: él fabricaba aceite de perro y mi madre tení­a un pequeño local junto a la iglesia del pueblo, en donde se deshacía de los niños no deseados. Desde mi adolescencia me inculcaron los hábitos de su trabajo: ayudaba a mi padre a capturar perros para sus calderos y a veces mi madre me empleaba para hacer «desaparecer» los restos de su labor. Para llevar a cabo esta última tarea tuve que recurrir con frecuencia a mi talento natural, pues todos los guardias del barrio estaban en contra del negocio materno. No se trataba de una cuestión política, ya que los guardias que salían elegidos no eran de la oposición; era sólo una cuestión de gusto, nada más. La actividad de mi padre era, lógicamente, menos impopular, aunque los dueños de los perros desaparecidos le miraban con una desconfianza que, en cierta medida, se hacía extensible a mí(…)

«Una conflagración imperfecta»

En junio de 1872, una mañana temprano, asesiné a mi padre, acto que me produjo una tremenda impresión. Fue antes de mi boda, cuando aún vivía en Wisconsin con mi familia. Estábamos mi padre y yo en la biblioteca de casa repartiéndonos el producto de un robo que habíamos cometido aquella noche. Se trataba, en su mayor parte, de enseres domésticos, y la tarea de dividirlos equitativamente se presentaba difí­cil. Al principio nos entendimos muy bien sobre el reparto de las servilletas, toallas y cosas así­, e incluso el reparto que hicimos de la plata fue bastante justo; pero cuando le tocó el turno a una caja de música, vimos que era muy problemático dividirla entre dos sin que esta división diera mucho resto. Aquella caja fue la que ocasionó el desastre y la desgracia de mi familia: si no la hubiéramos robado, mi padre aún estaría vivo.

Y es que como bien dice una amiga mía, la Navidad es un momento propicio para pensar en el parricidio.

Bierce tampoco debía tener una buena opinión sobre los abogados y el mundo legal.

Después de haber asesinado a mi padre en circunstancias singularmente atroces, fui arrestado y enjuiciado en un proceso que duró siete años. Al exhortar al jurado, el juez de la Corte de Absoluciones señaló que el mío era uno de los más espantosos crímenes que había tenido que juzgar.

A lo que mi abogado se levantó y dijo:

Si vuestra Señoría me permite, los crímenes son horribles o agradables sólo por comparación. Si conociera usted los detalles del asesinato previo de su tío que cometió mi cliente, advertiría en su último delito (si es que delito puede llamarse) una cierta indulgencia y una filial consideración por los sentimientos de la víctima. La aterradora ferocidad del anterior asesinato era verdaderamente incompatible con cualquier hipótesis que no fuera la de culpabilidad, y de no haber sido por el hecho de que el honorable juez que presidió el juicio era el presidente de la compañía de seguros en la que mi cliente tenía una póliza contra riesgos de ahorcamiento, es difícil estimar cómo podría haber sido decemente absuelto. Si Su Señoría desea oírlo, para instrucción y guía de la mente de Su Señoría, este infeliz hombre, mi cliente, consentirá en tomarse el trabajo de relatarlo bajo juramento.

Sobre el asesinato, el protagonista dice.

Sin excepción, no puedo dejar de pensar que en punto a atrocidad artística, mi asesinato del tío William ha sido superado pocas veces.

La estética de la violencia no es patrimonio único del cine. Se puede ser mucho más atroz con la pluma.

Ambroso Bierce nació en 1842 en Horse Cave Creek, Ohio. Sus padres eran calvinistas y a todos sus hijos (13 en total) les pusieron un nombre que comenzase por la letra «A». Bierce se crió en un ambiente pobre y sórdido. En el relato anterior, el escritor norteameticano plasma su odio a toda su familia.

En 1861 entra a formar parte del Instituto Militar de Kentucky. En 1861 participa, enrolandose con el ejército de la Unión, en la Guerra de Secesión. De esta experiencia nace sus «Cuentos de soldados y civiles»

En 1871 viaja a Londres donde trabaja como periodista. Tiene bastante éxito y, debido a su ácido estilo, le apodan «Bitter». Su abundante obra se caracteriza por su humor mordaz y sus magníficos relatos de terror que lo sitúan al lado de maestros como Poe.

En 1913, a los 71 años, asmático, abandonado por su mujer y solo tras la muerte de sus hijos, decide viajar a México y unirse a la revolución mejicana. Se une a las tropas de Pancho Villa y se desconoce dónde murió. En su última carta, del 26 de diciembre de 1913, escribe a un familiar: » Adiós-si oyes que he sido colocado contra un muero de piedra mejicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en Méjico-¡ah, eso sí es eutanasia

Toda su obra se caracteriza por su pesimismo y misantropía. Destaca entre todas su Diccionario del diablo, editado en España por Valdemar. Este libro es una obrita de arte del ingenio. Lo usaré para cerrar ciertas entradas. Como ejemplo:

«Muerto, adj. Dícese del que ha concluido el trabajo de respirar; de lo que ha acabado para todo el mundo; de lo que ha llevado hasta el fin una enloquecida carrera; y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto que era un simple agujero«

Este diccionario me lo compré justo cuando estaba haciendo que estudiaba para el último examen de mi carrera (problemas, problemas): Gramática española II (lexicografía)

Diccionario,s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil(el de la RAE, no).

Lexicógrafo,s. Individuo pestilente que so pretexto de registrar un determinado estadio en el desarrollo de una lengua, hace lo que puede para detener su crecimiento, quitarle flexibilidad y mecanizar sus métodos. El lexicógrafo, después de escribir su diccionario, se convierte en autoridad, cuando su función es simplemente hacer una recopilación y no dictar una ley. El natural servilismo de la inteligencia humana, al investirlo de un poder judicial, renuncia a su derecho a la razón y se somete a una mera crónica como si fuera un estatuto legal. Basta, por ejemplo, que el diccionario catalogue a una palabra de buena ley como obsoleta u obsolescente, para que pocos hombres se atrevan a usarla en adelante, por mucho que la necesiten y por conveniente que sea. De este modo, el escritor audaz y cultivado que sabe que el idioma crece por innovación-cuando crece-, y fabrica nuevas palabras o usa las viejas en un sentido poco familiar, encuentra pocos adeptos. enseguida le señalan agriamente que eso no está en el diccionario, aunque antes de aparecer el primer lexicógrafo (¡que Dios lo perdone!) nadie había usado una palabra que estuviera en el diccionario. En la época de oro del idioma inglés, cuando eran posibles un Shakespeare y un Bacon, y el idioma, que hoy muere rápidamente por una punta y se renueva despacio por la otra, crecía vigoroso y se conservaba dulce como la miel y fuerte como un león, el lexicógrafo era una persona desconocida, y el diccionario una obra para cuya creación el Creador no lo había creado.

Libros varios

Pues hoy me apetece comentar alguno de los libros que me he leído últimamente, muchos de ellos traídos de España y otros, rescatados en tiendas de segunda mano.

Ayer acabé de leer Por la gracia de Franco, del escritor Daniel Arasa. En sus casi 300 páginas trata de hacer un recorrido por las distintas etapas del franquismo y dar una idea objetiva de lo que fue ese período (desde la óptica de los dos bandos) Se agradece que, en estos momentos de polémicos historiadores (véase César Vidal o Pío Mora- a los que yo llamaría pseudohistoriadores-) uno tenga la fortuna de leer un libro que enjuicia una de las épocas más oscuras de la presente historia española. Merecen especial atención la reflexión que se hace sobre el , en muchos casos, «mal papel» realizado por una oposición exiliada, torpe en momentos claves o, simplemente, incapaz de controlar el clima de alianzas que trajo la posguerra del 45. Me hizo mucha gracia apartados como el de la bomba atómica de Franco, algo inventado por el gobierno republicano para hacer quedar mal al régimen internacionalmente. Bomba atómica en un país muerto de hambre (¿armas de destrucción masiva en España??? No hay nada nuevo bajo el sol)

Después de tantas páginas, uno se queda con la sensación de que la época franquista se pudo mantener gracias al azar, a la tozudez de un dictador, (como no) incapaz de reconocer que tiene que dejar el poder, y a la coyuntura internacional tras la segunda guerra mundial. Baste recordar que el despegue o milagro español no es sino obra de las directrices dictadas por organismos internacionales (directrices que no necesitan de un dictador sino de un gobierno democrático fuerte)y no es algo que se deba al ingenio de Franco (que ya demostró que con sus políticas autárquicas sólo hizo que el país involucionase)

Hay un apartado en el que se recogen frases de famosos sobre Franco (el club de fans para entendernos). Merece detenerse en las palabras de Carmina Ordóñez, que demuestran… bueno, judguen ustedes mismos: «Yo soy muy franquista y también muy de derechas y, por lo tanto, antidemocrática cien por cien«. Por lo menos esta mujer dice las verdades como son (franquismo, falangismo, comunismos radicales=dictaduras=no democracias) y nos ahorramos la parafernalia franquista sobre la democrácia orgánica y demás memeces.

En fin, libro recomendable para regalar en Navidades o para comprárselo uno por gusto. Como no, el libro tiene peros: uno de ellos es el desorden que encuentro en muchos capítulos, con repeticiones (ya sé que comprensibles en muchos casos) que detienen la lectura y, a veces, te hacen dudar de la etapa en la que estás. Lo que sí ha hecho el libro por mí es abrirme más la curiosidad sobre ciertos personajes: uno de ellos es Nicolás Franco, el hermano playboy de Francisco (todo lo opuesto jajaja)

Otro libro relaciona con el anterior es el genial La guerra civil en 250 términos del profesor e investigador de la universidad de Bordeaux François Godicheau, especialista en el tema. Es un diccionario de gran utilidad ya que da una imagen global del conflicto, ordenado por entradas y sin dejar de hacer incapié en las barbaridades cometidas por ambos bandos. No he encontrado yo ningún «partidismo» en el libro sino gran objetivismo de historiador serio y riguroso. Todo lo que usted quiso saber sobre la guerra civil y nunca se atrevió a preguntar lo encontrará aquí. Puedes leer desde el humor en la guerra, papel de las mujeres, el Nin, canciones de ambos bandos, batallas famosas, hambre, fuero del trabajo, nacionalismos, caciquismos, cárceles, paracuellos (para aquellos que se piensan que un historiador serio se niega a tomar el tema) y un largo etc. Fundamental para ordenar un poco las ideas.

El siguiente libro, Virginibus puerisque y otros ensayos de R.L. Stevenson me sorprendió gratamente (aunque no tanto como otros libros que comentaré el 23 de diciembre cuando llegue a casa por vacaciones y los pueda tener delante Uf, que me quedo sin aire) En el libro, y tomando las palabras de Calítoe, Stevenson se dedica a la noble tarea de la metafísica del perogrullo. El libro recoge una serie de ensayos del autor de El extraño caso del Dr. Jeckill y Mr.Hyde (algún día hablaremos de este libro y de uno de los mejores ilustradores de cuentos de terror), La isla del tesoro y de otros muchos libros y cuentos (de ahí que le llamasen Tusitala).

Los ensayos que más me han llamado la atención son Aes Triplex, El Dorado, La gruñona vejez y la juventud, Defensa de los desocupados y Juego de niños. De todos ellos, voy a citar una serie de párrafos de El Dorado, que trata sobre la esperanza:

Poseer muchas aspiraciones es ser espiritualmente rico / Curiosidad y deseo son los dos ojos a través de los cuales vemos el mundo con los más encantados colores/Nuestras esperanzas están colocadas en un inaccesible El Dorado/ Hay un deseo nada mñas que se pueda realizar en la vida: una sola cosa que sea perfectamente asequible: la muerte. Y por una serie de circunstancias, no hay nadie que pueda decirnos si merece la pena de alcanzarla/ Porque un viajar lleno de esperanza es mejor que el llegar.

De Aes Triplex me gustó mucho su reflexión sobre la muerte y sobre los funerales y demás. Libro interesante aunque muchas veces, Stevenson da muchas vueltas al asunto y parece que se pierde un poco de vista el objeto de estudio.

De los libros rescatados en la tiendas retro de Londres, hubo uno que me hizo mucha gracia: Historia del Virgo, de Ramón Irigoyen, no apto para mojigatos. El libro (de la colección Biblioteca erótica de Temas de hoy) es un divertido recorrido a través de la complicada historia del virgo y de las relaciones sexuales. El libro consigue que muchas veces te rías bastante pero, al final, resulta un poco pesado con tanta referencia a los miembros de ambos sexos (hace gracia al principio, después cansa). Del libro, me quedo con la reinterpretación erótica-hiperbólica de los mitos griegos (aunque ahora cierto historiador lo pone en duda). Parrafito de ejemplo:

Minos se enamoró, pues, de la virginal Britomartis y, preso de la calentura de aquella polla suya insaciable, se la quería follar a cualquier precio. Durante nueve meses persiguió a la ninfa a lo largo de más de ocho mil kilómetros cuadrados de la isla de Creta, a través de los valles y los escarpados montes del Ida. Como ya se sabe la tozudez de que es capaz un dios con la polla en llamas, Minos no se dio por vencido- no llevaba aún, decía, ni siquiera un año en el empeño- y siguió acosando a la ninfa, hasta que por fin un día la sorprendió en el borde del mar. Cuando se vio ya cogida, Britomartis prefirió suicidarse y saltó al mar desde una roca. Pero la virtud, al menos una vez en la vida, recibió premio, y cuando la ninfa iba ya a darse un tortazo hollywoodiense contra un peduscro de granito, cayó providencialmente en la redes de unos pescadores, que estaban pescando merluzas, y logró así salvarse. Por este episodio, Britomartis recibió el sobrenombre de Dictrina, que en griego significa la chica de la red y, en consecuencia, se convirtió en la patrona de los trapecistas

Para acabar (ya que me puedo tirar entradas y entradas sobre el mismo tema) decir que me gustó un libro sobre Rembrandt titulado El desnudo de Rembrandt , de Simon Schama. Este señor, personaje conocido en el mundo anglosajón (es un renombrado historidor) tiene ahora un programa en la BBC (The power of art) interesante pero un poco flojo ya que, o no cuenta nada nuevo, o sólo se preocupa de temas personales de los pintores. El tono del libro es muy didáctico y se lee fácilmente.

Curiosa fue la lectura de El jardín de los frailes de Manuel Azaña. Me gustó bastante pero también se deja notar la prosa de principios del siglo XX, con influencias de la novela realista(prosaico de narices). Es un libro interesante porque habla de la vida en un colegio de jesuítas, aunque muchas veces no se diferencia de las clases que uno recuerda haber surido: «Entre su saber incomunicable y nuestra desgana, quedaba una zona muerta que ninguno intentó salvar«.

Entretenidas por malas fueron las lecturas de El enigma Vivaldi de Peter Harris y El Rabino de Noah Gordon. He de reconocer que el primero es el típico libro basura, de lectura en el tren u otro viaje, que de tan malo que es hasta te lo pasas bien: diálogos cursis e imposibles, situaciones rocambolescas, ciudades famosas, un genio universal y un enigma. Todo lo anterior es lo típico en el bestseller de ahora.

De los libros en inglés mejor ni hablar. Aún estoy en ello y tengo que empezar a ponerme las pilas a partir de enero con el idioma: hay que mejorar mucho más. De entre ellos, el libro que más me gustó es mi The illustrated encyclopedia of the Kings and Queens of Britain. De este libro (mezcla entre el Hola y un libro de historia) rescato la historia de Eduardo II, conocido como el príncipe amanerado de Braveheart, película de Mel Gibson donde ya se ve de qué pie cojea este personaje. Pues bien, aquí la más mala de la película es su mujer Isabel de Francia, que, muy fastidiada ella porque a su marido le gustasen más los hombres que a un niño un caramelo, se encargó de matar al amante del rey y de encarcelar y asesinar de una manera muy cruel al propio rey. Como soy muy chula, traduzco directamente del inglés:

La muerte del rey Eduardo II.

Después de que llegase al trono Eduardo III, la reina Isabel y Roger Mortimer ordenaron que Eduardo II fuese retenido en el castillo de Berkeley en Glouscestershire y se le matase de hambre. Pero el rey, cuyo espíritu permanecía fuerte, tardaba bastante en morir. Los carceleros del rey encontraron una forma sádica de matarlo sin dejar marcas en su cuerpo: después de que un embudo de metal fuese insertado en el ano del rey, empujaron un hierro de soldar al rojo vivo en sus entrañas. Sus gritos de agonía llenaron el aire.

Sobre el amante del rey, la reina decidió que Despenser (apellido del muchacho) fuese brutalmente asesinado: «En Hereford, el 24 de noviembre de 1326, fue brutalmente ejecutado. Le cortaron los genitales porque, según los informes de la época, era culpable de práctica antinaturales con el rey. Le arrancaron las entrañas y se las quemaron. Finalmente fue decapitado y descuartizaron su cuerpo. Enviaron su cabeza a Londres y los pedazos de su cuerpo se repartieron por diferentes partes del reino».

Por hoy creo que es suficiente.