Los jóvenes y el trabajo.

En este artículo de 1988, Félix de Azúa trata del tema del desempleo y los jovenes… y parece que las cosas y la retórica sobre el tema no han cambiado mucho desde entonces.

JUVENTUD. ¿DIVINO TESORO?

Las imágenes sugerían circunspección episcopal; sólo alguien muy malicioso podría haber visto en ellas una caricatura. El ministro de trabajo, señor Chaves, declaraba estar decidido a dar empleo a 800.000 jóvenes, a quienes proponía como virtuales víctimas de un plan juvenil de empleo. Ningún joven, probablemente, escuchaba al señor Chaves, pero de haberle oído se habría echado a temblar. A continuación, el portavoz de Comisiones Obreras afirmaba que el tal plan no era otra cosa que una sucia jugada del capital para abaratar los sueldos de los padres de jóvenes; el portavoz de UGT confirmaba que la propuesta tenía por objeto constituir un ejército de miseria juvenil. En aquel momento hacñian su aparición sendos representantes de la patronal, todavía más episcopales, y juraban que, con tal de ayudar a los jóvenes, los empresarios estaban dispuestos a cualquier sacrificio. ¡Dios mío!, pensamos todos, ¿por cuánto nos va a salir esta vez el sacrificio de la patronal? “¡Los empresarios van a hacer un sacrificio!”, se oyó gritar a alguien, y al instante nos sujetamos la cartera mirando a derecha e izquierda.

El problema era, en verdad, espeluznante. Una masa enorme de ciudadanos, todos ellos imperdonablemente comprendidos entre los 20 y los 30 años, estaban ahí, tirada, sin que nadie pudiera sacarle ni una peseta. ¿Cómo se había llegado a aquella estúpida situación? ¿Cómo se había abandonado a tal cantidad de gente perfectamente expotable? Era como ver un filete de ternera en medio de una calle de Calcuta, sin que nadie se agachara a recogerlo. Los padres sindicados miraban de reojo a sus hijos, potenciales competidores desleales.

Los jóvenes, sin embargo, hacía ya mucho tiempo que comprendían hasta qué punto eran innecesarios, y no les pasaba inadvertida la mueca de repugnancia que les dirigían todos aquellos que habían alcanzado un cómodo nivel de explotación. Buena parte de los jóvenes, preocupados por la felicidad de sus padres, a imagen y semejanza de aquel adolescente que se suicida para salvar a su agonizante padre en Berlín año cero, practicaba un consciente malthusianismo con el fin de regular su propio crecimiento.

Unos se trituraban a pinchazos, otros elegían la moto o el automóvil para dejar los sesos en un muro, la mayoría se emborracha habitualmente buscando la cirrosis, buena parte de ellos moría de hastío frente a un televisor, casi todos se volvían locos metiéndose por las orejas el estruendo de una barrenadora, cientos de miles se embrutecían en los estados y ayudaban a masacrar a sus coetáneos; de cuando en cuando (con suerte), varios centenares se rajaban a navajazos. Su número, en efecto, se reducía, sobre todo los fines de semana, pero no lograban extinguirse. Eran tan condenadamente inútiles que no les salía bien ni eso.

De manera que, por fin, el Estado se vio obligado a intervenir mediante un plan juvenil de empleo. No se le puede reprochar al Estado que no haya hecho todo lo posible por ayudar a los jóvenes en su autosupresión: ha financiado toneladas de ruido musical, ha facilitado la financiación de motos y autos a precios ridículos, ha dado órdenes a los empleados del Ministerio del Interior para que no impidan matarse a los de la jeringa, incluso en las prisiones ha conseguido el Estado muy buenos resultados; ha desahuciado a los jóvenes poniendo los alquileres por las nubes, ha financiado una televisión letal, ha destruido los centros de formación clásica llamados por el correspondiente Ministerio de Educación momias humanísticas, ha facilitado en la medida de sus posibilidades el alcoholismo, ha dado tratamiento de paria a quien no puede comprarse un yate, ha cubierto de honores a los mayores rufianes y a los más abyectos imbéciles… En fin, ha aplicado con seriedad un programa de extermino físico y espiritual, con los mismos pésimos resultados de todos los programas que ha ido aplicando en los últimos seis años. Hay que reconocerlo, la reconversión industrial de los jóvenes ha sido un desastre. Los jóvenes sobreviven.

El plan juvenil de empleo es, por tanto, un recurso extremo y un recurso típicamente socialista: dado que el Estado se ve incapaz para exterminar a los jóvenes, delega esta responsabilidad en los patronos. Es lo que se conoce como recurso a la iniciativa privada, una técnica empleada con éxito por pensadores socialistas como M. Thatcher y F. Marcos, cuyas bolsas de probeza han crecido admirablemente.

Pues bien, los empresarios van a tener ahora la oportunidad de sacrificarse con el fin de no dejar un solo joven en la calle, gracias a una barbaridad de dinero que vamos a darles los ciudadanos para que creen riqueza. Ahora bien, si este plan también fallara, si dentro de unos años hubiera tan sólo 100.000 jóvenes menos, 100.000 padres arruinados más y una burrada de millones disueltos en la atmósfera, entonces recomendamos la aplicación del plan urgente para el redimensionamiento de residuos, cuyos espléndidos resultados en el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla deberían dar que pensar a más de uno. El plan urgente para el redimensionamiento de residuos podría, con sólo proceder a un reparto de revólveres, encomendarse al colectivo de los jubilados, con lo que se matarían dos pájaros de un tiro, y nunca mejor dicho. Pero éstas son cuestiones técnicas de menor cuantía. De momento vamos a ver cómo se sacrifican los creadores de riqueza. Seguro que va a ser algo inolvidable.

Félix de Azúa, “Salidas de tono“, Anagrama, Barcelona, 1996.

Lá polémica del aborto.

Muy buen artículo de Rosa Montero sobre este tema que va a mantener ocupada a la Iglesia católica estos meses.

ROSA MONTERO. “Mala gente”.

No creo que el PSOE de Zapatero destaque por lo bien que hace las cosas: suelen enfangar ideas atinadas con ejecuciones chapuceras. Pero me gusta cómo están llevando lo del aborto. Aído ha sabido escuchar los argumentos críticos: no habrá referencias a las taras, sólo se podrá abortar tras la semana 22 si el feto es incompatible con la vida… De hecho, será una ley más restrictiva que la actual. Y no me parece mal, porque el aborto es un acto grave y angustioso. No hay nadie que esté a favor del aborto: estamos a favor de su legalización y regulación porque así se evitan sufrimientos mayores. Además, por mucho que se potencien los anticonceptivos para no tener que llegar a esos extremos, siempre habrá embarazos catastróficos, problemas de salud y violaciones. El aborto es una maldita y triste necesidad.

Y también es un tema que evidencia la ruindad de las personas. Ese arzobispo brasileño que se opuso ferozmente a que abortara una niña de nueve años, violada por su padrastro y embarazada de gemelos, es a no dudar muy mala gente: carece por completo de compasión, la virtud esencial del ser humano. Los obispos del lince, que usan la imagen de un bebé crecido cuando lo que está en cuestión es un grumo de células, manipulan demasiado para ser buenos tipos (por cierto que, según santo Tomás y san Agustín, el feto masculino no recibía el alma hasta los 40 días y el femenino hasta los 90). Mostrar vídeos de fetos descuartizados a alumnos adolescentes, como ha pasado en Logroño, es propio de seres morbosos y malos. Y, ya que estamos, digamos que también hace falta ser muy duro de corazón para condenar el condón en África. Pero el problema no es la religión: el mundo está lleno de cristianos maravillosos y compasivos. Estos tipos no son así porque sean católicos, sino simplemente porque son mala gente.

El País, 31/03/2009.

¿Por qué consumir demasiado aceite de oliva (parece que) es malo para el mundo?

JAMIE’S OLIVE PASSION ‘CREATING ENVIRONMENTAL CATASTROPHE’.

Tv chefs such as Jamie Oliver are causing ‘environmental catastrophe’ by fuelling demand for olive oil, it was claimed today.

Parts of Italy, Greece, Spain and Portugal are turning into deserts adn suffering water shortages because of the intensive olive farming that has developed to slake British thirst for the oil, the Ecologist magazine says.

Since Oliver and fellow chefs have used olive oil in most recipes demand has soared. Between 2000 and 2005 UK rates sales increased by 39 per cent. More is spent on it than all other cooking oils.

But the idylic images of olive groves on the front of bottles mask the true industrial nature of farming the fruit, it is claimed.

Trees are densely planted in big tracts of irrigated lowland plains and harvested by machines that shake the trunks. This uses more water and chermicals than traditional farms on upland terraces.

The Ecologist says: ‘To meet this new appetite mass-market brands are producted intensively so supermarkets can sell in high volumes at lowe prices. Demand for mass-produced oil is making it a struggle for traditional farms to be economically viable’.

The World Wildlife Fund said in 2001 that the more intensive plantations were of 0little or no conservation value and create environmental problems- desertification, pollution from agri-chemicals and depletion of water resources.’

Guy Beaufoy, a consultant on agricultural and environmental policies in Europe, said the situation was ‘an environmental catastrophe’. He said Spain was suffering its fourth consecutive year of drought but more than 80 per cent of the water was devoted to irrigated crops.

He said: ‘People are drilling water resources not touched for thousands of years-all for a few more olives.’ Italy and Greece are also expanding olive production even though ground water has been severely depleted.

Britons are advised to buy organic olive oil produced on traditional farms.

Elizabeth Hopkirk en el Evening Standard (que es escandalosamente parcial)

Derechos

Releyendo mi libreta de apuntes, me encuentro con algunas anotaciones sobre el caso de Ramón Sampedro y la eutanasia. Me encuentro con una “sentencia moral” del amigo Fraga, que dice al respecto: “Fraga lamenta que tetrapléjicos que aceptan seguir viviendo no tengan el mismo tratamiento mediático que Sampedro. El líder del PP ve a Ramón Sampedro como un icono para los defensores de la eutanasia”

Dos apuntes:

1. Nadie les está prohibiendo a esos tetrapléjicos que sigan viviendo. Su elección es seguir viviendo, con la diferencia de que la sociedad ni les juzga por ello ni ningún juez les niega ese derecho.

2. Jesucristo fue un líder religioso, radical en la defensa de sus ideas y que ofreció su muerte como forma de redención. Eligió morirse (o eso nos cuentan) y nadie le acusa de nada. Es más, muchos lo consideran un hecho elogiable, algo “imitable” y hasta podemos encontrar una cultura de la sangre como liberadora (esas procesiones de Semana Santa…) Fraga tiene miedo de que Ramón Sampedro sea un icono para los tetrapléjicos. Y yo me pregunto, ¿de qué tiene miedo? ¿de que la gente pueda elegir?, ¿de que la gente ponga en duda lo establecido?, ¿de que podamos disponer de lo único que en realidad es nuestro? Nuestro cuerpo y nuestra vida, nuestra elección de seguir viviendo o no es lo único que, por desgracia, es realmente nuestro. Negar el derecho a morirse es ridículo, producto de creencias culturales que funcionaron en otras épocas y que ahora ya están más que obsoletas (San Pablo, San Pablo, cuánto daño le hizo a este mundo)

Si posees un poco de “cultura televisiva” (véase, películas cutres de tres de la tarde y otros programas sobre la fuerza del vivir), nos hemos pasado años y años viendo el elogio constante a esas personas que después de tener un terrible accidente quieren seguir viviendo. Lo entiendo y lo comparte. Nunca he visto que a “Superman” lo hubiesen insultado o ridiculizado por queres seguir viviendo. Es más, es un hecho encomiable su ejemplo de fortaleza.

En este caso, Ramón, su elección era no seguir viviendo. Tan fácil como eso. No quería seguir viviendo en esa situación. Y esa decisión no era fruto de un día ni de dos. Era el fruto de una experiencia, del día a día, de 30 años pleiteando. En la propia película “mar adentro” (por cierto, sobrevalorada) en un momento aparece un cura tetrapléjico que viene a iluminar con su verdad. Pero de eso se trata… de su verdad, no de la de otros minusválidos en su misma situación.

Las libertades están ahí para que se usen de forma responsable o para que se usen simplemente. Lo que tú hagas con tu vida y tu cuerpo no significa que sea algo que tenga que hacer necesariamente tu vecino o tus conciudadanos. Nadie obliga a nadie. Y el señor Fraga siempre ha tenido un miedo visceral a que la gente pueda elegir de manera libre, sin planteamientos religiosos pero sí éticos.

Los que hemos sufrido educación católica (y tampoco es que haya mucha queja de mis monjas) sabemos cómo funciona la cosa. Además, lo que diga este personaje (sabemos de su aprensión hacia el condón) hay que aceptarlo pero no compartirlo. Puede expresarse libremente, pero no puede negarse a que los demás también demos nuestra opinión.

El derecho a la vida es importante pero también lo es el derecho a la muerte. No se les puede negar a los seres humanos que así lo piden.