Cumpleaños.

ANIVERSÁRIO

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu era feliz e ninguém estava morto.
Na casa antiga, até eu fazer anos era uma tradiçcao de há séculos,
E a alegria de todos, e a minha, estava certa com uma religiâo qualquer.

No tempo em que festejavam o dia dos meus anos,
Eu tinha a grande saúde de nâo perceber coisa nenhuma,
De ser inteligente para entra a familia.
E de nâo ter as esperanças que os outros tinham por min.
Quando vim a ter esperanças, ja nâo sabia ter esperanças.
Quando vim a olhar para a vida, perdera o sentido da vida.

Sim, o que fui de suposto a min mesmo,
O que fui de coraçao e parentesco,
O que fui de serôes de meia-província,
O que fui de amarem-me e eu ser menino.
O que fui-ai, meu Deus!, o que só hoje sei que fui…
A que distancia!…
(Nem a acho…)
O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!
O que eu sou hoje é como a humildade no corredor do fim da casa,
Pondo grelado nas paredes…
O que eu sou hoje(e a casa dos que me amaram treme através das minhas lágrimas),
O que eu sou hoje é terem vendido a casa,
É terem morrido todos,
É estar eu sobreviviente a mim-mesmo como un fósforo frío…

No tempo em que festejavam o día dos meus anos…
Que meu amor, como uma pessoa, esse tempo!
desejo físico da alma de se encontrar ali outra vez,
Por uma viagem metafísica e carnal,
Com uma dualidade de eu para min…
Comer o passado como pâo de fome, sem tempo de manteiga nos dentes!

Vejo tudo outra vez com uma nitidez que me cega para o que há aquí…
A mesa posta com mais lugares, com melhores desenhos na loiça,
O aparador com miutas coisas- doces, frutas, o resto na sombra debaixo do alçado-,
As tias velhas, os primos diferentes, e tudo era por minha causa,
No tempo em que festejavam o dia dos meus anos…

Pára, meu coraçao!
Nâo penses! Deixa o pensar na cabeça!
Ó meu Deus, meu Deus, meu Deus!
Hoje ja nâo faço anos.
duro.
Sonam-se-me dias.
Serei velho quando o for.
Mais nada.
Raiva de nâo ter trazido o passado roubado na algibeira!…

O tempo em que festejavam o dia dos meus anos!…

Poesía de Álvaro de Campos.

De la amistad

AMISTAD A LO LARGO

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.

Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Jaime Gil de Biedma. Las personas del verbo.

De médicos y cirujanos

A pesar de que ha evolucionado mucho esta cosa de la medicina, los médicos me dan cierto pavor ya sea por su mala educación o por su falta de formación. No sé si son los menos o los más (espero que los menos) pero lo que sí es cierto es que dan juego a chascarrillos y lugares comunes sobre su profesión. En concreto, me quedo con los de Melchor de Santa Cruz en su Floresta española.

Un hombre muy rico envió a llamar a un médico por un poquito de mala disposición que había tenido la noche antes. Venido el médico, tomóle el pulso, y, vista la urina, que era de sano, le preguntó:

-Señor, ¿coméis bien?
Respondió:
-Señor, sí.
Replicó:
-¿Dormís bien?
Respondió:
-Sí.
Dijo el médico:
-Pues yo os daré con que se os quite todo eso.

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Quiriendo un labrador que aprendiese su hijo oficio de carnicero, preguntó a un hidalgo de aquella villa, que era su amigo, con quién le pondría a aprender aquel oficio. Respondió el hidalgo:

-En este caso sería de parecer que le pusiésemos con el médico, porque mata lo más libremente que yo he visto

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Un mal pintor que nunca vendía obra que hacía, fuese a otro lugar, e hízose médico. Pasando por allí uno que le conocía, le preguntó cuál era la causa que andaba en hábito de médico, pues era pintor. Respondió:

-Quise tomar oficio que las faltas que hiciere cobije la tierra.

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Curando un cirujano a un pobre hombre que le habían dado una pedrada en un ojo que se le echó fuera, preguntó al cirujano:

-Señor, ¿perderé el ojo?
Respondió:
-No, que yo le tengo en la mano.

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Decía uno que los médicos eran como los halcones: que, si matan perdiz, valen treinta ducados; y, si ánades, cincuenta; y, si garzas, doscientos. Así los médicos: si matan villanos son tenidos en poco; y, si a gente de capa prieta, con más estimados; y, si matan a señores, a cien mil de partido.

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Curando un médico a su hijo, no mandaba darle jarabes, ni purga, ni sangría, mas de que se rigiese bien. Quejándose su nuera cómo no le hacía algunos beneficios como a los otros enfermos se suelen hacer, respondió el médico:

-Hija, la medicina tenémosla nosotros para venderla, mas no para usar de ella.

Esta maldad me la inspiró esta mañana un comentario de un usuario del mismo centro médico al que me ha inscrito el NHS.

XXXXX Medical Centre (also known as “XXXXX Clinic”) is the kind of place that makes you really nervous going to see a doctor in the UK. Our experience has been disastrous with doctors and nurses so incompetent that it is, sadly, sometimes comical. Recently a nurse recommended to cure a quite serious infection by “drinking cranberry juice”… we ignored the advice, went to see a private doctor who immediately gave antibiotics as it was so bad! It is really frustrating as with the GP system in the UK you have to go through the local medical centre first before being able to see a real one if you have the chance of having a medical cover. Complete waste of time (and public money) for most of our visits. If you live (or move) in the area there are other options available worth looking at.

No puede asegurar que esto sea realmente cierto pero la cosa aquí no está para echar cohetes. De hecho, cuando me registré con ellos la revisión médica fue como… como nada, vamos. Aparte: los médicos no llevan bata blanca y eso no pinta bueno. Yo no quiero un colega, yo quiero un médico.

Acabo de leer que la ultraderecha crece en el norte de Italia y que el panadero de Barrio Sésamo se ha muerto. Cuánta infamia junta.

Tinta e infidelidades.

Ya he acabado de leer el libro “Los nuevos puritanos“. Me ha hecho bastante gracia este fragmento del cuento Tres historias de amor, de Bo Fowler.

La Novia.

Salí con una chica que era un poco extraña, tenía plumillas de estilográfica en lugar de pezones.

Cuando hacíamos el amor, escribía cosas en azul sobre el edredón. La primera noche, escribió El herrero lo moldea y lo trabaja sobre los carbones, le da forma con martillos y lo forja con su fuerte brazo; tiene hambre y su fuerza desfallece, no bebe.

La segunda noche, escribió agua y está débil. El carpintero traza una línea, la marca con un lápiz: le da forma mediante planos y lo marca con un compás; le da forma de un hombre, y con la belleza de un hombre, para morar en una casa. Tala unos cedros; o escoge una encina o un roble y lo deja crecer fuerte entre los árboles.

Yo no supe si lo hacía adrede o no. Ella decía que en absoluto era consciente. Me cuesta una fortuna en lavandería.

En cualquier caso, dejamos de salir juntos cuando ella llegó un día y encontró del bosque; planta un cedro y la lluvia lo alimenta. Luego se convierte en combustible para un hombre; le coge una parte y se calienta, enciende un fuego y hace pan; también hace un dios y lo adora. Quema la mitad de este en el fuego; de la otra mitad come carne, asa carne y se siente satisfecho; también se calienta a sí mismo y dice escrito en mi edredón. En rojo. Lo había escrito su hermana.

Se me vino a la cabeza una historia parecida del Libro de Buen Amor

Del que olvidó la muger te diré la fazaña
si vieres que es burla, dime otra tal mañana;
era don Pitas Pajas un pintor de Bretaña
casose con muger moça, pagábase de compaña.

Ante del mes complido dixo él: Nostra dona
yo volo ir a Flandes, portaré muita dona.
Ella diz: Monseñor, andar en ora bona
non olvidedes vuestra casa, nin la mi persona.

Dixo don Pitas Pajas: ‘Dona de fermosura
yo volo façer en vos una bona figura
porque seades guardada de toda altra locura.
Ella diz: “Monseñor, façed vuestra mesura.”

Pintol’ so el ombligo un pequeño cordero:
fuese don Pitas Pajas a ser novo mercadero,
tardó allá dos años, mucho fue tardinero,
façíasele a la dona un mes año entero.

Como era la moça nuevamente casada
avíe con su marido fecha poca morada,
tomó un entendedor et pobló la posada,
desfízose el cordero, que d’él non finca nada.

Cuando ella oyó que venía el pintor
mucho de priesa embió por el entendedor,
díxole que le pintase como podiese mexor
en aquel lugar mesmo un cordero menor.

Pintole con la gran priesa un eguado carnero
complido de cabeça con todo su apero,
luego en ese día vino el mensajero.
Que ya don Pitas Pajas de esto venía çertero.

Cuando fue el pintor de Frandes venido
fue de la su muger con desdén resçebido
desque en el palaçio con ella estido
la señal que l’ feçiera non la echó en olvido.

Dixo don Pitas Pajas: ‘Madona, si vos plaz’
mostradme la figura e afán buen solaz!’
Diz’ la muger: ‘Monseñor, vos mesmo la catad,
fey y ardidamente todo lo que vollaz.’

Cató don Pitas Pajas el sobre dicho lugar
et vido un grand carnero con armas de prestar.
‘¿Cómo es esto, madona, o cómo pode estar
‘que yo pinté corder, et trobo este manjar?’

Como en este fecho es siempre la muger
sotil e mal sabida, diz’: ‘¿Cómo, monseñor,
en dos años petid corder non se façed carner?
Vos veniésedes templano et trobaríades corder.’

Puritanismo

Pues no y no porque no me tiente el tema. Esta entrada no va puritanos y economía. Va de “Los nuevos puritanos“, un libro que adopté el sábado pasado. El pobrecito estaba de oferta y nadie le hacía caso. Como mi sensibilidad hacia los libros es mayor que hacia las personas, decidí que ya era hora de que el pobre librito tuviese un hogar y le busqué un hueco en mi estantería.

He de confesar que sólo ver la palabra “puritanos” algo se encendió en mi cabeza. Pero el libro realmente es un experiemento literario fruto de un grupo de narradores ingleses que hasta han confeccionado un manifiesto y todo (sí, del tipo Dogma).

El manifiesto dice lo siguiente:

MANIFIESTO DE LOS NUEVOS PURITANOS.

1. Ante todo narradores, nuestro estilo es el narrativo.
2. Somos escritores de prosa y reconocemos que esta es la forma dominante de expresión. Por ello evitamos la poesía y la libertad poética en todas sus formas.
3. Pese a que reconocemos el valor del género de la ficción, sea clásico o moderno, siempre nos dirigiremos hacia horizontes nuevos, destruyendo las expectativas del género existente.
4. Creemos en la simplicidad del texto y prometemos evitar todos los recursos estilísticos: retórica, incisos del autor.
5. En nombre de la claridad, reconocemos la importancia de la linealidad temporal y evitamos las escenas restrospectivas, las narrativas temporales duales y los presagios.
6. Creemos en la pureza gramatical y evitamos toda puntuación elaborada.
7. Reconocemos que los trabajos publicados son también documentos históricos. Como fragmentos de la época, todos nuestros textos están fechados y transcurren en la actualidad. Todos los productos, lugares, artistas y objetos que aparecen son reales.
8. En nuestra calidad de representantes fieles del presente, nuestros textos evitarán toda especulación improbable o incognoscible sobre el pasado o el futuro.
9. Somos moralistas, por consiguiente todos los textos presentan una realidad ética reconocible.
10. Sin embargo, nuestro objetivo es la integridad de expresión, por encima y más allá de cualquier compromiso con la forma.

El experimento parace interesante y, de los cuentos, la mayoría son bastantes interesantes. 10 mandamientos como los de la ley de Dios. Siempre me causan gracias estos manifiestos, con ínfulas de integrismo literario. “Topificar” para después (y actualmente más rápido que nunca) “destopificar”. En la introducción los autores (embriagados por la fuerza de su creación) hacen un repaso de la narrativa de los últimos años.

Ahora el manifiesto DOGMA:

El voto de Castidad: Juro que me someteré a las reglas siguientes, establecidas y confirmadas por:

1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).
2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).
3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.
4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).
5. Los trucajes y filtros están prohibidos.
6. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).
7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).
8. Las películas de género no son válidas.
9. El formato de la película debe ser en 35 mm.
10. El director no debe aparecer en los créditos.

¡Además, juro que como director me abstendré de todo gusto personal! Ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de consideraciones estéticas.

Así pronuncio mi voto de castidad.

Copenhague, Lunes 13 de marzo de 1995.

En nombre de Dogme 95,

Éste me parece incluso más dogmático con lo de la castidad…o irónico según como se mire. Los dos son bastante similares.

Microrrelatos

A C., creadora de microrrelatos

El relato corto es uno de mi géneros favoritos: la capacidad de decir lo más importante sin circunloquios y de la forma más breve posible. Un ejemplo de ello son los microrelatos, que condensan en pocas líneas, muchas veces una sola oración, lo que a otros muchos autores les lleva más de 100 páginas. La forma en que se usa el tiempo, el espacio… la creación de sensación, la captación fotográfica de un momento (la magia de encontrar diferentes detalles cada día), la creación muchas veces de verdadera poesía poética, la mezcla de diferentes géneros literarios, etc.

Una interesante antología es la editada por Jose Luís González en “Dos veces cuento. Antología de microrrelatos”. De ella recojo algunos pequeños relatos que me han llamado la atención:

“El grafólogo”. Salvador Elizondo.

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

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“La pesadilla de Peter Pan”. Fernando Iwasaki.

Cada vez que hay luna llena yo cierro las ventanas de casa, porque el padre de Mendoza es el hombre lobo y no quiero que se meta en mi cuarto. En verdad no debería asustarme porque el papá de Salazar es Batman y a esas horas debería estar vigilando las calles, pero mejor cierro la ventana porque Merino dice que su padre es Jocker, ý Jocker se la tiene jurada al papá de Salazar.

Todos los papás de mis amigos son superhéroes o villanos famosos, menos mi padre, que insiste en que él sólo vende seguros y que no me crea esas tonterías. Aunque no son tonterías porque el otro día Gómez me dijo que su papá era Tarzán y me enseñó su cuchillo, todo manchado de sangre de leopardo.

A mí me gustaría que mi padre fuese alguien, pero no hay ningún héroe que use corbata y chaqueta a cuadritos. Si yo fuera hijo de Conan, Skywalker o Spiderman, entonces nadie volvería a pegarme en el recreo. Por eso me puse a pensar quién podría ser mi padre.

Un día se quedó leyendo el periódico y lo vi todo flaco y largo en el sofá, con sus bigotes de mosquetero y sus manos pálidas, blancas blancas como el mármol de la mesa. Entonces corrí a la cocina y saqué el hacha de cortar la carne. Por la ventana entraban la luz de la luna y los aullidos del papá de Mendoza, pero mi padre ya grita más fuerte y parece un pirata de verdad. Que se cuiden Merino, Salazar y Gómez, porque ahora soy el hijo del Capitán Garfio.

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“Premeditación y alevosía”. Arturo Ledrado.

Cuando salió del bar, llovía copiosamente. Sonrió

Al menos hoy al llegar a casa podrá anotar en su diario dos hechos. El primero- a título informativo-, la sorpresiva lluvia. (Ciertos meteoros dan mucho de sí: los reflejos sobre el asfalto mojado; el ruido de los canalones; las carreras de los transeúntes en busca de un taxi; el mendigo de la Plaza de santa Ana, cubierto con un plástico transparente). Nada como la lluvia para exaltar la metáfora.

La segunda anotación, escrita por supuesto, requerirá para su redacción un tacto especial y no más de cinco o seis palabras. Los detalles habrán de recuperarlos otros. A él le basta con marcar el suceso: “Esta tarde he asesinado a Laura”.

Después, una cena ligera y un libro.

Sonrió mientras bajaba muy despacio la escalera del aparcamiento.

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“Tiempo de amor”. José Javier Alfaro Calvo.
El tiempo no funciona cuando llega el amor.

Mañana te estuve contemplando durante dos horas seguidas.
Ayer me compraré dos ojos de repuesto y así seguir mirándote.

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“Eustace”. Tanith Lee.

Amo a Eustace a pesar de que me lleva cuarenta años, es totalmente mudo y no tiene ningún diente. Me da igual que Eustace esté completamente calvo- excepto los pelos esos que se le ven entre los dedos de los pies-, que cuando ande se le note la joroba y a veces se caiga en medio de la acera. Si cree que tiene que emitir uno de esos cortos sonidos agudos suyos como silbando, o si se le da por mordisquear con su boca sin dientes en el sofá o irse a dormir al jardín, yo lo acepto todo como cosas bastante normales. Porque le amo. A Eustace le amo porque es el único hombre del mundo al que no le importa que yo tenga tres piernas.

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“El presentimiento”. Juan Pedro Aparicio.

La familia rodeaba al moribundo.

El moribundo habló con lentitud:

– Siempre creí que yo no viviría mucho.

Los niños clavaban en él sus conmovidos ojos.

El moribundo continuó tras un suspiro:

– Siempre tuve el presentimiento de que me iba a morir muy pronto.

El reloj del comedor tocó la media y el moribunfo tragó saliva.

– Luego, a medida que he ido viviendo, llegué a creer que mi presentimiento era falso.

El moribundo concluyó juntando las manos:

– Ahora, ya véis: con ochenta y seis años bien cumplidos comprendo que ese presentimiento ha sido la mayor verdad de mi vida.

Como dijo cierto poeta, me siento más orgullosa de mis lecturas que de mis escritos. La musas siempre me fueron adversas pero hoy me voy a atrever a crear dos pequeños microrrelatos.

Ironía.

– ¿Qué te parece si no le comentamos nada de este tema?
– A las amigas nunca se les miente… ¿o sí?

Mi universo.

Mi pequeño universo nació con un pequeño bigbang hasta que el creacionismo demuestre lo contrario. Mi pequeño universo todavía está en expansión, universo infinito, personalidad fragmentada en multiples planetas y en satélites variados. Algunos días se asoma un agujero negro, otros avisto otras galaxias lejanas.

Para acabar, una curiosidad muy inglesa:

“What a funny little man you are”- Telegram from Lord Alfred Douglas to his father, the Marquess of Queensberry, on the latter threatening to disinherit him.

Entrada para después de Navidad

No me gustan las Navidades y tengo todo el derecho a no dar explicaciones… cuando puedo contar con Saramago

NAVIDAD

Ni aquí, ni ahora. Vana promesa
De otro calor y nuevo descubrimiento
Se deshace bajo la hora que anochece.
¿Brillan luces en el cielo? Siempre brillaron.
De esa vieja ilusión desengañémonos:
Es día de Navidad. No pasa nada.

No se es pesimista por eso. Y es que como bien dice mi querido Pessoa(por cierto, no hay que perderse su “Libro del desasosiego”):

Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creeencia en Dios, por la misma razón por la que sus mayores la habían tenido- sin saber por qué. Y entonces, como el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes escogió a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado (…)

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me quedé, como otros de la orla de las gentes, en aquella distancia de todo a lo que comúnmente se llama la Decadencia

Que los demás la disfruten, me parece bien. Del mismo modo deberían permitirme odiarlas a mi gusto.

Aunque como diría una amiga mía: “pero si caen un par de buenos regalos, no digo que no pueda esbozar una sonrisita”.

Ambrose Bierce

Que Ambrose Bierce es un buen escritor, ya lo sabía yo hace tiempo. Que es un maestro, quedó confirmado hace tres dí­as después de leer su relato “El clan de los parricidas“. Hacía meses que no me enganchaba tanto un cuento (sobre todo de terror) Si os interesa, podéis encontrarlo en Felices pesadillas. Los mejores relatos de terror aparecidos en Valdemar (1987-2003)”. “El clan de los parricidas” no se podría clasificar como un relato de terror en sí­ mismo sino como un relato de humor negro que produce terror. En él, Bierce nos muestra en una serie de pequeñas estampas las diferentes historias de una serie de personajes que, en primera persona, narran cómo se han desecho de sus padres o de algún familiar. A continuación transcribo los primeras lí­neas de “Aceite de perro” (primera de las secuencias):

Me llamo Boffer Bing. Mis respetables padres eran de clase muy humilde: él fabricaba aceite de perro y mi madre tení­a un pequeño local junto a la iglesia del pueblo, en donde se deshacía de los niños no deseados. Desde mi adolescencia me inculcaron los hábitos de su trabajo: ayudaba a mi padre a capturar perros para sus calderos y a veces mi madre me empleaba para hacer “desaparecer” los restos de su labor. Para llevar a cabo esta última tarea tuve que recurrir con frecuencia a mi talento natural, pues todos los guardias del barrio estaban en contra del negocio materno. No se trataba de una cuestión política, ya que los guardias que salían elegidos no eran de la oposición; era sólo una cuestión de gusto, nada más. La actividad de mi padre era, lógicamente, menos impopular, aunque los dueños de los perros desaparecidos le miraban con una desconfianza que, en cierta medida, se hacía extensible a mí(…)

Una conflagración imperfecta

En junio de 1872, una mañana temprano, asesiné a mi padre, acto que me produjo una tremenda impresión. Fue antes de mi boda, cuando aún vivía en Wisconsin con mi familia. Estábamos mi padre y yo en la biblioteca de casa repartiéndonos el producto de un robo que habíamos cometido aquella noche. Se trataba, en su mayor parte, de enseres domésticos, y la tarea de dividirlos equitativamente se presentaba difí­cil. Al principio nos entendimos muy bien sobre el reparto de las servilletas, toallas y cosas así­, e incluso el reparto que hicimos de la plata fue bastante justo; pero cuando le tocó el turno a una caja de música, vimos que era muy problemático dividirla entre dos sin que esta división diera mucho resto. Aquella caja fue la que ocasionó el desastre y la desgracia de mi familia: si no la hubiéramos robado, mi padre aún estaría vivo.

Y es que como bien dice una amiga mía, la Navidad es un momento propicio para pensar en el parricidio.

Bierce tampoco debía tener una buena opinión sobre los abogados y el mundo legal.

Después de haber asesinado a mi padre en circunstancias singularmente atroces, fui arrestado y enjuiciado en un proceso que duró siete años. Al exhortar al jurado, el juez de la Corte de Absoluciones señaló que el mío era uno de los más espantosos crímenes que había tenido que juzgar.

A lo que mi abogado se levantó y dijo:

Si vuestra Señoría me permite, los crímenes son horribles o agradables sólo por comparación. Si conociera usted los detalles del asesinato previo de su tío que cometió mi cliente, advertiría en su último delito (si es que delito puede llamarse) una cierta indulgencia y una filial consideración por los sentimientos de la víctima. La aterradora ferocidad del anterior asesinato era verdaderamente incompatible con cualquier hipótesis que no fuera la de culpabilidad, y de no haber sido por el hecho de que el honorable juez que presidió el juicio era el presidente de la compañía de seguros en la que mi cliente tenía una póliza contra riesgos de ahorcamiento, es difícil estimar cómo podría haber sido decemente absuelto. Si Su Señoría desea oírlo, para instrucción y guía de la mente de Su Señoría, este infeliz hombre, mi cliente, consentirá en tomarse el trabajo de relatarlo bajo juramento.

Sobre el asesinato, el protagonista dice.

Sin excepción, no puedo dejar de pensar que en punto a atrocidad artística, mi asesinato del tío William ha sido superado pocas veces.

La estética de la violencia no es patrimonio único del cine. Se puede ser mucho más atroz con la pluma.

Ambroso Bierce nació en 1842 en Horse Cave Creek, Ohio. Sus padres eran calvinistas y a todos sus hijos (13 en total) les pusieron un nombre que comenzase por la letra “A”. Bierce se crió en un ambiente pobre y sórdido. En el relato anterior, el escritor norteameticano plasma su odio a toda su familia.

En 1861 entra a formar parte del Instituto Militar de Kentucky. En 1861 participa, enrolandose con el ejército de la Unión, en la Guerra de Secesión. De esta experiencia nace sus “Cuentos de soldados y civiles

En 1871 viaja a Londres donde trabaja como periodista. Tiene bastante éxito y, debido a su ácido estilo, le apodan “Bitter”. Su abundante obra se caracteriza por su humor mordaz y sus magníficos relatos de terror que lo sitúan al lado de maestros como Poe.

En 1913, a los 71 años, asmático, abandonado por su mujer y solo tras la muerte de sus hijos, decide viajar a México y unirse a la revolución mejicana. Se une a las tropas de Pancho Villa y se desconoce dónde murió. En su última carta, del 26 de diciembre de 1913, escribe a un familiar: ” Adiós-si oyes que he sido colocado contra un muero de piedra mejicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en Méjico-¡ah, eso sí es eutanasia!”

Toda su obra se caracteriza por su pesimismo y misantropía. Destaca entre todas su Diccionario del diablo, editado en España por Valdemar. Este libro es una obrita de arte del ingenio. Lo usaré para cerrar ciertas entradas. Como ejemplo:

Muerto, adj. Dícese del que ha concluido el trabajo de respirar; de lo que ha acabado para todo el mundo; de lo que ha llevado hasta el fin una enloquecida carrera; y de lo que al alcanzar la meta de oro, ha descubierto que era un simple agujero

Este diccionario me lo compré justo cuando estaba haciendo que estudiaba para el último examen de mi carrera (problemas, problemas): Gramática española II (lexicografía)

Diccionario,s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil(el de la RAE, no).

Lexicógrafo,s. Individuo pestilente que so pretexto de registrar un determinado estadio en el desarrollo de una lengua, hace lo que puede para detener su crecimiento, quitarle flexibilidad y mecanizar sus métodos. El lexicógrafo, después de escribir su diccionario, se convierte en autoridad, cuando su función es simplemente hacer una recopilación y no dictar una ley. El natural servilismo de la inteligencia humana, al investirlo de un poder judicial, renuncia a su derecho a la razón y se somete a una mera crónica como si fuera un estatuto legal. Basta, por ejemplo, que el diccionario catalogue a una palabra de buena ley como obsoleta u obsolescente, para que pocos hombres se atrevan a usarla en adelante, por mucho que la necesiten y por conveniente que sea. De este modo, el escritor audaz y cultivado que sabe que el idioma crece por innovación-cuando crece-, y fabrica nuevas palabras o usa las viejas en un sentido poco familiar, encuentra pocos adeptos. enseguida le señalan agriamente que eso no está en el diccionario, aunque antes de aparecer el primer lexicógrafo (¡que Dios lo perdone!) nadie había usado una palabra que estuviera en el diccionario. En la época de oro del idioma inglés, cuando eran posibles un Shakespeare y un Bacon, y el idioma, que hoy muere rápidamente por una punta y se renueva despacio por la otra, crecía vigoroso y se conservaba dulce como la miel y fuerte como un león, el lexicógrafo era una persona desconocida, y el diccionario una obra para cuya creación el Creador no lo había creado.

De Lorca, Sánchez Mejías y otros temas.

Hoy por la tarde estaba ojeando la biblioteca de mi casa inglesa cuando me llevé una agradable sorpresa: encontré entre tanto libro anglosajón una edición bilingüe de los poemas de Lorca. El libro en cuestión se titula Lorca. Selected Poems y la edición corre a cargo de J.L. Gili (nombre maldito para cualquiera que haya estudiado filología hispánica). Me pasé el resto de la tarde leyendo el libro y recordando cuánto odiaba yo la poesía de Lorca en COU (sin ir más lejos, un día el libro salió volando por la clase. La culpable no fui yo, pero tampoco hice nada para impedirlo) Con los años (no tantos) y depués de aficcionarme a las obras teatrales de este autor (imprescindibles Bodas de sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba) empecé a ver con otros ojos y con otra mentalidad la obra poética de Federico. Tras muchas lecturas, empecé a encontrarle el sentido a las metóforas y al contenido de las poesías. Uno de mis poemas favoritos es Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Considero que es una de las mejores elegías de la literatura española (aunque no soy partidaria de hacer aquí una lista de los número uno de la literatura… eso lo dejo para Harold Bloom) Valgan como ejemplo una serie de versos escogidos por una servidora (selección personal que como suele ser habitual, en estos casos, depende del gusto del consumidor)

 

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde. (…)

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde (…)

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde! (…)

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. (…)

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas. (…)

No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta. (…)

Que no hay cáliz que contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡Yo no quiero verla!! (…)

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados (…)

Si queréis leerla entera: http://www.tinet.org/~picl/libros/glorca/gl002700.htm#01

Sobre Sánchez Mejías, hay que recordar que fue uno de los mejores toreros de su época. Se trata de un personaje peculiar, en el que se aúnan toros y literatura. Aunque a mí nunca me ha atraído la fiesta, sí reconozco que tiene cierta belleza la manera en como el torero se enfrenta al toro y muchos de los pases y demás jerga torera. Ignacio fue un torero peculiar ya que también fue poeta, autor teatral (con éxito), productor, presidente del Betis, actor, mecenas de la generación del 27 (fue él quien pagó el viaje de los poetas del 27 a Sevilla para celebrar, irónicamente en esa ciudad, un acto conmemorativo del poeta cordobés Góngora) Una vida interesente, un hombre renacentista pero a lo español… en fin, alguien digno de ser recordado. Si os interesa el tema, pinchad aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Sánchez_Mejías.

En la revista que edita el País los domingos, la del día 1 de octubre de 2006, aparece una entrevista con Pilar López, bailaora famosa, en donde habla de la relación de Sánchez Mejías y la Argentinita y donde pone a caldo un artículo sobre la película Manolete que se estuvo grabando en España los últimos meses. Merece la pena leer este fragmento (con el que me siento muy identificada)

Estando todos esos españoles juntos en Nueva York, ¿aprendieron inglés?

Encarna y yo vivimos seis años allí, en dos apartamentos muy buenos de la Quinta Avenida, en un edificio precioso que tenía ascensores. Pero de inglés, nada. Como flamencas auténticas. Igual. Bueno, yo me aprendí media docena de cosas para manejarnos en la cafetería. Jamanegs (ham and eggs, huevos con jamón), sopa de almejas (clams soup) y la chuleta de cerdo (porkchop). Ahí yo me defendía. Pero me acuerdo de que, una vez que llegamos a Chicago a las dos de la madrugada en tren, yo llevaba mucho equipaje, muchos paquetitos, y cogimos un taxista que era un maleducado, y cada vez que el mozo desacargaba un paquetito, el taxista no paraba de rezongar, venga a largar, y yo sabía que nos estaba poniendo de chupa de dómine. El tío era un verdadero hijo de puta, pero yo no sabía como se decía eso en inglés, y pensaba: “Le voy a llamar hijo de puta y no se va a enterar”. Total, que pensando, pensando, dije: “Le voy a llamar cerdo”. Y le dije: “You are a pork chop”. Y él me dijo: “You are crazy”.

Otra sobre lo de Manolete:

“Si es que ya he hablado demasiado, ya no quiero hablar más. ¿Para qué?”, dice, “Ahora hay una ignorancia terrible; a veces me dan ganas de salir a la calle con una metralleta… El otro día vi en un suplemento que en Hollywood han hecho una película sobre Manolete. ¡Pues muy bien! Allí estaba el actor y, efectivamente, se parece bastante a Manolete. Pero muchas fotos y fechas históricas estaban mal. Había una foto de Ignacio Sánchez Mejías, esa famosísima en la que está (¡guapííísimo!) con una mano en la cabeza y otra acariciando la frente del cadáver de Joselito. Y en el pie de foto ponía: ‘Manolete yacente’. ¡Qué ignorancia! ¡Era Joselito, ¡hombre de Dios! ¡José Gómez Ortega, El Gallo!”

La entrevista completa en: http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20061001elpepspor_1/Tes/memoria/baile

Este fin de semana tengo programado una serie de lecturas sobre este poema en la Bristih Library. También investigaré un poco más sobre Sánchez Mejías y, si encuentro algo digno de ser comentado, esta entrada tendrá una continuación.

P.S. La primera foto es una caricatura de la famosa foto de la generación del 27 y su reunión en Sevilla para la celebración del tricentenario de Góngora. En la segunda aparece Sánchez Mejías velando a su cuñado Joselito.