Archivos de la categoría: Libros

Comienzos con garra II

Dos de los tres han muerto desde que me fui de Oxford, y eso me hace pensar, supersticiosamente, que quizá esperaron a que yo llegara y consumiera mi tiempo allí para darme ocasión de conocerlos y para que ahora pueda hablar de ellos. Puede, por tanto, que-siempre supersticiosamente-esté obligado a hablar de ellos. No murieron

Share

Louis Armstrong

Dejamos atrás la calle del artista. Esperábamos algo tan acogedor y tan modesto, pero no ha dejado de asombrarnos que fuera tan acogedor y tan modesto. El impacto de respirar la humilde intimidad de alguien del que ya nadie niega su grandeza, ni artística ni humana. Pero en este caso no hay cursilería ni sentimentalismo

Share

Silencios incómodos

Denomínanse “silencios incómodos” a eses momentos de impasse nos que, tentando divertirse en grupo, ninguén fala porque non ten nada que dicir relacionado coas outras persoas. Se escasea a confianza entre os actantes reunidos, cualquera silencio que se prolongue máis alá de tres segundos incorpóranos inmediatamente a un estadio de incomodidade que, as cousas como

Share

Cidades

Esta mañá, durante o longo traxecto que percorrín para chegar á casa, contei ata cinco persoas falando soas pola rúa, sen máis interlocutor que os seus propios pensamentos privados fluíndo en voz alta, sen pudor ningún. Desafortunadamente, creo que adoita ser bastante habitual que suceda iso nas grandes cidades, onde seica sufrimos todos unha enorme

Share

La vida moderna

Al día siguiente. A las nueve de la mañana: ZAMBOMBO.-(Al criado de Paco Arencibia.) Vengo a ver al señor. EL CRIADO.-¿Al señor Arencibia? ZAMBOMBO.-Sí. EL CRIADO.-Pues lo siento de veras, caballero, pero el señor está descansando. A las diez: ZAMBOMBO.-¿Puedo ver al señor? EL CRIADO.-Todavía descansa, caballero. A las once: ZAMBOMBO.-¿Se ha levantado ya el

Share

Divagaciones

‘Cualquier relación entre las personas es siempre un cúmulo de problemas, de forcejeos, también de ofensas y humillaciones’, pensé. ‘Todo el mundo obliga a todo el mundo’, pensé. ‘Este individuo Bill ya ha obligado a Berta, y Berta está tratando de obligarme a mí, Bill ha forcejeado, también la ha ofendido y ya la ha

Share

Comienzos con garra

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la

Share

Consecuencias

Una sola cosa debe pedirse, y es la licencia para partir, si deseáis lograr, vosotros y vuestros descendientes, una paz eterna. Pues si le concedéis la vida a Pandraso a cambio de una parte de Grecia y permanecéis entre los Dánaos, nunca disfrutareis de una paz duradera mientras los hermanos, hijos y nietos de aquellos

Share

Paisanos

Vientos del pueblo. En este pueblo se nos quiere. Al principio creíamos que no, porque nadie nos saluda por la calle y nos miran como malencarados, pero el alcalde nos dijo que lo hacen por respetar nuestra intimidad. Vamos, la respetan tanto tanto que a veces no nos saluda ni la cajera del súper. Un

Share

El otro

De manera que, continuando la posada y la conversación, mi madre vino a darme un negrito muy bonito, el cual yo brincaba y ayudaba a calentar. Y acuérdome que, estando el negro de mi padrastro trebejando con el mozuelo, como el niño vía a mi madre y a mí blancos y a él no, huía

Share