Felicidad barojiana.

A los pocos días de frecuentar el hospital, Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática. El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital; ser inteligente constituía una desgracia, y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia de la locura.

Pío Baroja, El árbol de la ciencia.

¿Cuestión de estilo?

¡Ah, Pepe Ortega! Tenemos que hablar de él. Pese a lo que digan los libros, no crea usted que en aquellos años todo el mundo leía a Pepe, a Juan Ramón Jiménez, o que todos adoraban a Lorca; o que Unamuno era conocido por todos los españoles. Entonces la gente era como ahora. ¿Conoce hoy todo el mundo a García Hortelano, a Claudio Rodríguez, a Cela, a Juan Marsé o a ese chico joven, Eduardo Mendoza? No. Pues entonces, lo mismo. La gente leia a Álvaro Retana o a Alberto Insúa, autores de novelas que el público, la masa, como decía Pepe, devoraba. Paquito Ayala las llama ahora-lo he leído en sus memorias-novelas pornográficas. Supongo que se refiere al hecho de que podían vender hasta 100.000 ejemplares en una semana. A mí me encantaban»

Antonio Orejudo, «Fabulosas narraciones por historias«.

Más que de estilo, es una cuestión de gustos y de épocas. Este pequeño fragmento de la novela de Orejudo me recuerda a una absurda discusión que tuve hace poco sobre autores olvidados, autores famosos y autores «enterrados» y «censurados» por la «progresía». Ganas de marear la perdiz y tonterías al servicio de ciertas personas con pensamiento fanático y monotemático. Dejemos la recuperación de los autores secuestrados por el tiempo en manos de gente con espíritu crítico.

Dictadores.

Dictadores de todos los colores, banderas, ideologías. etc. Genocidios al servicio de todos los gobiernos, unos permitidos, otros ejecutados directamente.

Resulta gracioso ver cómo la gente discute sobre quién fue más dictador: Franco, Mussolini, Hitler, Stalin… Y para ello nos amparamos en la ideología que defendemos, nos cegamos y no dejamos que nuestro bando sea culpable de algo tan salvaje. Es más, el genocidio del otro siempre es salvaje, hiperbólico mientras que el nuestro es de justicia, al servicio de una idea que creemos ser la salvadora de todos los problemas, la solución definitiva.

El siglo XX fue el siglo de la desilusión. Desilusión y muerte de todos los ideales. Una pesadilla de utopías no consumadas, convertidas en distopías. Y esto facilita aún más las democracias con tendencias totalizadoras, de apatía cívica, de muerte social. Democracias que supuestamente comenten esos mismos crímenes ya sea por intereses políticos, ya sea por mirar hacia otro lado.

Todas las discusiones sobre ideologías nazis, fascistas, falangistas, estalinistas, se enmarañan en un monólogo egocéntrico sin fin sobre cuáles de ellas eran más justas socialmente, cuáles eran más equitativas, etc. La verdad es que buscar comunismo en el fascismo y fascismo en el comunismo es una pérdida de tiempo. Es la misma pérdida de tiempo que tratar de ver comunismo en el catolicismo o capitalismo en China. Realmente todas ellas nos muestras un camino fácil hacia la supuesta felicidad social pero lo que hacen es guardarse las espaldas para ganarse adeptos que los sostengan en el poder.

The temptation to compare Hitler and Stalin is a compelling one. They are popularly regarded as twin demons of the twentieth century, responsible for different reasons and in different ways for more violent deaths than other any contemporary men in history. They sit uneasily in comparison with other contemporany dictators or with those in earlier times. To set Stalin and Hitler side by side is to join company with two of the historical giants of the modern age, whose dictatorships met head-to-head in the greatest and costliest of all armed conflicts.

Richard Overy, The Dictators.

Y estos problemas no son cosas del pasado. Sirva de ejemplo el de Darfur.

Criticamos los fanatismos religiosos pero olvidamos los políticos cuando lo que realmente necesitamos es un mundo justo, habitable, compartiendo derechos y deberes, y libre de prejuicios.

Modern politics is a chapter in the history of the religion. The greatest of the revolutionary upheavals that have shaped so much of the history of the past two centuries were episodes in the history of faith-moment in the long dissolutio of Christianity and the rise of modern political religion. the world in which we find ourselves at the start of the new millennium is littered woth the debris of utopian prokects, which though they were framed in secular terms that denied the truth of religion were in fact vehicles for religious myths.

Communism and Nazism claimed the cod- science of historical materialism, in Nazism the farrago of «scientific racism». These claims were fraudulent but the use of pseudo-science did not stop with the dissolution of the USSR in December 1991. It continued in neo-conservative theories that claimed the world is converging on a single type of government and economic system-universal democracy, or a global free economic system-universal democracy, or a global free market. Despite the fact that it was presented in the trappings of social science, this belief that humanity was on the brink of a new era was only the most recent version of apocalyptic beliefs that go back to he most ancient times.

John Gray(autor interestante aunque criticable en algunos aspectos), Black mass.

Esa idea de la Humanidad que tiene Gray no parece nada nuevo. Pessoa ya habló sobre el tema.

(…)pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Ese culto a la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una revivificación de los cultos antiguos, donde los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales(…)no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y menospreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada en un epicureísmo sutilizado, como conviene a nuestros nervios cerebrales.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego.

Quizá el problema es que como animales culturales pensamos demasiado en la abstracción, en las ideas inamovibles, en los dogmas, sin pararnos en los problemas reales. Cada vez que fallamos socialmente, fracasa nuestra inteligencia.

Y sobre el ser humano como animal, me viene a la cabeza este libro.

Todo lo que hacemos posee una base genética innata, y nuestras actividades tienen algo en común con otras especies. Sin embargo, hemos desarrollado estos patrones animales de forma única, exagerándolos y ampliándolos hasta niveles insospechados, y en otras ocasiones reprimiéndolos con consecuencias perjudiciales.

Las variaciones culturales sobre nuestros aspectos biológicos han sido a menudo tan marcadas e impresionantes que han eclipsado el parecido fundamental de todos los seres humanos. Eso ha conducido a conflictos desastrosos e innecesarios como si cada una de nuestras sociedades perteneciera a una especie diferente, compitiendo a muerte unas con otras(…)

Llevamos sombreros diferentes, pero todos sonreímos del mismo modo; hablamos distintos idiomas, pero todos tienen el mismo origen gramatical; lucimos trajes nupciales diferentes, pero todos nos enamoramos. Pese a las disimilitudes en cuanto al color de la piel, las creeencias religiosas y los ritos sociales, biológicamente somos inceríblemente parecidos.

Desmond Morris, El animal humano.

Las recomendaciones pueden ser muy malas.

Una de las cosas que nos ofrecen nuestras búsquedas por internet, especialmente en tiendas virtuales de discos, libros, películas, etc, son las recomendaciones basadas en lo que estamos interesados. Pero ésto no siempre es satisfactorio. Por supuesto, esto no es algo nuevo: antes teníamos al librero, al de la tienda de discos, al peliculero, al amiguete (y a nuestra intuición)… Pero ahora todo es a escala global.

Recommendations make life a lot easier. Want to know what movie to rent? The traditional way was to ask a friend or to see whether reviewers gave it a thumbs-up.

Nowadays people are looking for Internet guidance from behavior of the masses. Some of these ‘preference engines’ are simple lists of what’s most popular. The New York Times lists the ‘most emailed articles’. iTunes lists the top downloaded songs. Del.icio.us lists the most popular Internet bookmarks. These simple filters often let surfers zero in on the greatest hists.

Some recommendation software goes a step further and tries to tell you what people like you enjoyed. Amazon.com tells you that people who bought The Da Vinci Code also bought Holy Blood, Holy Grail. Netflix gives you recommendation that are contingent on the movies that you yourself have recommended in the past. This is truly ‘collaborative filtering’, because your ratings of movies help Netflix make better recommendations to others and their ratings help Netflix make better recommendations to you. The Internet is a perfect vehicle for this service because it’s really cheap for an Internet retailer to keep track of customer behaviour and to automatically aggregate, analyze, and display this information for subsequent customers.

Of course, these algorithms aren’t perfect. Wal-Mart had to apologize when people who searched for Martin Luther King: I have a dream were told they might also appreciate a Planet of the Apes DVD collection. Amazon.com similarly offended some customers who searched for ‘abortion’ and were asked ‘Did you mean adoption?’ The adoption question was generated automatically simply because many past customers who searched for abortion had also searched for adoption.

Ian Ayres, Super Crunchers.

Yo no confío mucho en las recomendaciones que me hacen las grandes compañías, los medios o lo que sea. Se siguen para estar un poco al día de lo que se piensa globalmente. La mejor manera es la experiencia, la lectura sin complejos y un buen golpe de suerte (lo mejor que te encuentras en la vida suele ser causa del azar). Para mí la turba sigue siendo peligrosa.

Y turba es una palabra bien bonita aunque no para los políticos.

Sobre el facebook

El facebook… otra de las sorpresitas de internet. Una comunidad virtual (que no real) donde la gente se dedica a buscar nuevos amigos, posibles parejas o polvos (y recordemos que virtuales), a indagar en el pasado de antiguas amistades o recientes enemigos de los que, con razón, no se tenía noticias desde hace mucho tiempo, etc. Ah, con robo de identidad, posibilidad de que te insulten y con traspaso de poderes «fotográficos» a la compañía.

Qué mundo este. Nos aislamos en nuestro rinconcito y vivimos una vida de ficción, con second live y demás.

Disfruto con el individualismo que para eso se es europeo, aunque no me gusta el cariz que está tomando de aquí a un tiempo. El siguiente paso es dejar de abusar del mp3(más que nada porque me duelen los oídos) y socializar lo justo.

De «El año de 1993»:

Todo el sistema carcelario fue reformado por el
ocupante incluyendo los edificios

Se acabaron los calabozos subterráneos las maz-
morras las celdas oscuras los barrotes los muros
altos las púas de hierro

En el lugar de las antiguas prisiones se constru-
yeron edificios de seis pisos todos de vidrio trans-
parente

Los únicos elementos opacos son los jergones
y las cerraduras de las puertas

Cada prisión tiene cientos de celdas de forma
hexagonal como paneles de colmena

Todo cuanto un preso hace debe hacerlo a la
vista de los demás resos de los guardias y de la ciu-
dad sin espectáculos públicos

A la más grave ocupación de todas que es la de
pensar nadie presta atención

Conforme a los gustos no faltan espectadores
para los actos de comer defecar masturbar con per-
dón de los ojos delicados

O para las sesiones de interrogatorio y tortura
que se practican a la luz del día

Como prueba de que el nuevo sistema carcelario acepta la libre observación y se ofrece al testi-
monio general

Las paredes sólo se vuelven opacas cuando todos
los presos duermen y no hay nada más que ver

Es algo realmente paradójico: nuestro individualismo exacerbado frente al escaparate impúdico que muestra lo que hacermos o dejamos de hacer. Una jaula de cristal pero sin permiso para tocar. Es como esas casas que no tienen cortinas…

Entrada para después de Navidad

No me gustan las Navidades y tengo todo el derecho a no dar explicaciones… cuando puedo contar con Saramago

NAVIDAD

Ni aquí, ni ahora. Vana promesa
De otro calor y nuevo descubrimiento
Se deshace bajo la hora que anochece.
¿Brillan luces en el cielo? Siempre brillaron.
De esa vieja ilusión desengañémonos:
Es día de Navidad. No pasa nada.

No se es pesimista por eso. Y es que como bien dice mi querido Pessoa(por cierto, no hay que perderse su «Libro del desasosiego»):

«Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creeencia en Dios, por la misma razón por la que sus mayores la habían tenido- sin saber por qué. Y entonces, como el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes escogió a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado (…)

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me quedé, como otros de la orla de las gentes, en aquella distancia de todo a lo que comúnmente se llama la Decadencia«

Que los demás la disfruten, me parece bien. Del mismo modo deberían permitirme odiarlas a mi gusto.

Aunque como diría una amiga mía: «pero si caen un par de buenos regalos, no digo que no pueda esbozar una sonrisita».

VOX LITTERATA ET ARTICVLATA DEBITO MODO PRONVNCIATA

Este cuadro se encuentra en la National Gallery de Londres (ala norte. Pintura de 1600 a 1700). Es una alegoría sobre la gramática: en la cinta que lleva su protagonista, enrollada en su brazo, podemos leer: «Una palabra con sentido y sabiduría correctamente pronunciada». El artista, Laurent de la Hyre, pintó varios cuadros alegóricos sobre las Siete Artes Liberales (Gramática, Retórica, Dialéctica, Aritmética, Música, Geometría y Astronomía) Los cuadros, en un principio, estaban destinados a la decoración de un estudio privado o biblioteca pero ahora andan dispersos en diferentes colecciones. En la Guía de la National Gallery podemos leer lo siguiente: «La función de la Gramática entre las Artes Liberales no era analizar frases o enseñar a conjungar, sino asegurar que las ideas se comunicaran con claridad y eficacia«.

En la Iconología de Ripa, un diccionario de alegorías ilustrado (imprescindible y fácil de encontrar en internet), y un libro muy utilizado por los pintores, que se publicó por primera vez en 1593, el autor comenta que las mentes jóvenes, como las plantas tiernas, necesitar riego, y ésa es la obligación de la Gramática. La Hyre muestra a la Gramática, con una jarra de mesa, regando las prímulas y las anémomas que hay en unas macetas de barro. En fin, cuadro interesante ya que en estos días se le debería recordar a muchos profesores, alumnos, hispanoablantes y demás compañía que lo más importante no es saber de memoria una gramática (necesario pero no primordial) sino que ese conocimiento se ponga en práctica: saber hablar con propiedad. ¿De qué le vale a un alumno de secundaria sacar una buena nota en lengua si se olvida de que la expresión escrita tiene que ir pareja con la verbal? Para ir más lejos, no hay nada más divertido que escuchar hablar a los chavales de hoy en día (en código sms-messenger salvo excepciones) y sorprenderse de lo inútil que resulta la chapatoria tradicional. La enseñanza secundaria debe evitar esos currículos tan extensos y centrarse en lo importante: que los chicos sepan hablar y escribir correctamente (y que eviten imitar lo que ven en la televisión: ZP-Aznar y la oratoria barata de los políticos) VOX LITTERATA ET ARTICVLATA DEBITO MODO PRONVNCIATA

Derechos

Releyendo mi libreta de apuntes, me encuentro con algunas anotaciones sobre el caso de Ramón Sampedro y la eutanasia. Me encuentro con una «sentencia moral» del amigo Fraga, que dice al respecto: «Fraga lamenta que tetrapléjicos que aceptan seguir viviendo no tengan el mismo tratamiento mediático que Sampedro. El líder del PP ve a Ramón Sampedro como un icono para los defensores de la eutanasia»

Dos apuntes:

1. Nadie les está prohibiendo a esos tetrapléjicos que sigan viviendo. Su elección es seguir viviendo, con la diferencia de que la sociedad ni les juzga por ello ni ningún juez les niega ese derecho.

2. Jesucristo fue un líder religioso, radical en la defensa de sus ideas y que ofreció su muerte como forma de redención. Eligió morirse (o eso nos cuentan) y nadie le acusa de nada. Es más, muchos lo consideran un hecho elogiable, algo «imitable» y hasta podemos encontrar una cultura de la sangre como liberadora (esas procesiones de Semana Santa…) Fraga tiene miedo de que Ramón Sampedro sea un icono para los tetrapléjicos. Y yo me pregunto, ¿de qué tiene miedo? ¿de que la gente pueda elegir?, ¿de que la gente ponga en duda lo establecido?, ¿de que podamos disponer de lo único que en realidad es nuestro? Nuestro cuerpo y nuestra vida, nuestra elección de seguir viviendo o no es lo único que, por desgracia, es realmente nuestro. Negar el derecho a morirse es ridículo, producto de creencias culturales que funcionaron en otras épocas y que ahora ya están más que obsoletas (San Pablo, San Pablo, cuánto daño le hizo a este mundo)

Si posees un poco de «cultura televisiva» (véase, películas cutres de tres de la tarde y otros programas sobre la fuerza del vivir), nos hemos pasado años y años viendo el elogio constante a esas personas que después de tener un terrible accidente quieren seguir viviendo. Lo entiendo y lo comparte. Nunca he visto que a «Superman» lo hubiesen insultado o ridiculizado por queres seguir viviendo. Es más, es un hecho encomiable su ejemplo de fortaleza.

En este caso, Ramón, su elección era no seguir viviendo. Tan fácil como eso. No quería seguir viviendo en esa situación. Y esa decisión no era fruto de un día ni de dos. Era el fruto de una experiencia, del día a día, de 30 años pleiteando. En la propia película «mar adentro» (por cierto, sobrevalorada) en un momento aparece un cura tetrapléjico que viene a iluminar con su verdad. Pero de eso se trata… de su verdad, no de la de otros minusválidos en su misma situación.

Las libertades están ahí para que se usen de forma responsable o para que se usen simplemente. Lo que tú hagas con tu vida y tu cuerpo no significa que sea algo que tenga que hacer necesariamente tu vecino o tus conciudadanos. Nadie obliga a nadie. Y el señor Fraga siempre ha tenido un miedo visceral a que la gente pueda elegir de manera libre, sin planteamientos religiosos pero sí éticos.

Los que hemos sufrido educación católica (y tampoco es que haya mucha queja de mis monjas) sabemos cómo funciona la cosa. Además, lo que diga este personaje (sabemos de su aprensión hacia el condón) hay que aceptarlo pero no compartirlo. Puede expresarse libremente, pero no puede negarse a que los demás también demos nuestra opinión.

El derecho a la vida es importante pero también lo es el derecho a la muerte. No se les puede negar a los seres humanos que así lo piden.