Autopista. España antes y ahora.

El trabajador. Si al decir «trabajador» indicamos una clase social, significa que las restantes clases sociales no dan ni golpe.

Un exprimidor. Cuando le pregunten qué es un «exprimidor», piense en naranjas, no en problemas sociales.

Frases hechas. En lugar de decir: «¡No sé dónde iremos a parar!», creo que sería más real decir: «¡No sé dónde nos van a mandar!»

Censura. La «autocensura» ?será por llevar la palabra «auto»? es la que más atropella al creador.

Literatura infantil. La mayoría de infecciones intestinales de los lobos provienen de haber comido Caperucitas Verdes.

El pesimismo del pueblo español. Una prueba indiscutible del pesimismo del pueblo español lo constituye el jamón de menor calidad: le llamamos «del país».

La esclavitud. La esclavitud no se ha abolido, se ha puesto en nómina.

Los ceros. ¡En qué sociedad vivimos que hasta los ceros, para ser algo, han de estar a la derecha!

Los plazos. En mi ca-sa so-mos gran-des de-fen-so-res de la com-pra a pla-zos.

Bienaventurados. Bienaventurados los que pasan hambre y sed de justicia porque además pasarán hambre y sed de la otra.

La religión. La religión sirve para ayudarnos a resolver una serie de problemas que no tendríamos si no existiera la religión.

La partida. Uno de los inconvenientes de partir de cero, en nuestra sociedad por lo menos, es que se parte hacia atrás.

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