Sobre los milagros.

MILAGRO (Manual de instrucciones)

Entre la realidad virtual y el solipsismo
hay un espacio neutro
que suelen frecuentar los muy piadosos.

Son los mismos que informan cada día
de la proximidad del gran portento.
Incluso en épocas de crisis mortuorias,
cuando hasta los fuegos fatuos escasean,
tienden a simular dos realidades
y hacerlas doblemente imaginarias.

Así van ensamblándose las piezas
con que suelen amarrarse los milagros.

José Manuel Caballero Bonald.

Felicidad barojiana.

A los pocos días de frecuentar el hospital, Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática. El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital; ser inteligente constituía una desgracia, y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia de la locura.

Pío Baroja, El árbol de la ciencia.

Vamos saliendo.

El hombre dijo sí sin que supiera
determinar de lo que se trataba,
y fue llevado y fue sobrellevado,
y nunca más salió de su envoltorio,
y es así: nos vamos cayendo
dentro del pozo de los otros seres
y un hilo viene y nos envuelve el cuello
ya no se puede andar sino en el pozo:
nadie nos saca de los otros hombres.

Parece que no sabemos hablar,
parece que hay palabras que huyen,
que no están, que se fueron y nos dejaron
a nosotros con trampas y con hilos.

Y de pronto ya está, ya no sabemos
de qué se trata pero estamos dentro
y ya no volveremos a mirar
como cuando jugábamos de niños,
ya se nos terminaron estos ojos,
ya nuestras manos salen de otros brazos.

Por eso cuando duermes sueñas solo
y corres libre por las galerías
de un solo sueño que te pertenece,
y ay que no vengan a robarnos sueños,
ay que no nos enreden en la cama.
Guardémonos la sombra
a ver si desde nuestra oscuridad
salimos y tanteamos las paredes,
acechamos la luz para cazarla
y de una vez por todas
nos pertenece el sol de cada día.

Pablo Neruda, Antología poética.