Cementerios de Londres IX: Nunhead Cemetery.

Este es el sexto cementerio que visito de los siete fabulosos cementerios victorianos de Londres, también conocidos como The Magnificient Seven Cemeteries.

Nunhead se encuentra situado en el sudeste de la ciudad y la verdad es que es otro cementerio digno de visitar. Todavía están trabajando para mejorar y restaurar ciertas tumbas. Merece especial atención la restauración de la capilla anglicana de estilo gótico.

Como en los camposantos anteriores, encontramos todos los referentes al arte funerario de la época: obeliscos, columnas partidas, ángeles, puertas, cadenas y anclas, pirámides, cruces celtas y un largo etcétera.

Nunhead es también un parque y de hecho, al caminar por sus calles, encuentras a multitud de vecinos de la zona o bien practicando deporte o bien paseando.

Vamos a conocer un poco más sobre este cementerio.

El cementerio de Nunhead no es el primer cementerio victoriano que se te viene a la mente pero los habitantes del sur de Londres le tienen tanto aprecio como los del norte a Highgate, e incluso se podría decir que es el más atractivo de todos. Es, después del de Kensal Green, el segundo en tamaño y se puede disfrutar de su tranquilidad a lo largo de 52 acres de esta jungla elegante. Una gran parte de su vegetación permanece llena de maleza y parece espeluznante pero este es quizá uno de sus atractivos.

Sus impresionantes puertas de entrada y su avenida bastante formal dan una majestuosa bienvenida aunque (…) La capilla octogonal anglicana está en lo alto de la colina y su diseño se debe a Thomas Little. Es de estilo gótico y da a un bosque sin sombra bastante grande. La arquitectura de Nunhead se ha beneficiado mucho del programa de restauración iniciado en 1982 cuando «The Friends of Nunhead Cemetery» se fundó.

Se ha necesitado restaurar más en esta zona que en ninguno de los otros siete cementerios. En gran decadencia en su mantenimiento desde la guerra, alcanzó su punto más bajo cuando casi se cierra en los años sesenta tras la opisición a contruir casas en una parte del cementerio. Se salvó cuando el ayuntamiento local compró el cementerio en 1975 y comenzó la recontrucción de lo que se había convertido en una pérdida de dinero difícil de controlar, lleno de edificios y edificios quemados o destrozados.

El cementerio se reabrió en mayo de 2001 después de un enorme proyecto de restauración financiado por el ayuntamiento de Southwark y Heritage Lottery Found. Se restauraron incuenta monumentos alrededor de la capilla anglicana. El resultado no ha agradado a todo el mundo. Algunos puristas han criticado la reconversión de esta parte de una salvaje necrópolis victoriana en un mero parque glorioso (…)

Nunhead no es el primer lugar al que irías si eres un buscador de personajes famosos pero hay cientos de lápidas que esconden historias fascinantes y personajes increíbles. Hay un explorador de África escocés, otro que luchó en la guerra civil americana, un marqués francés hugonote y un elegante oficial de la caballería que sobrevivió a la Carga de la caballería ligera.
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Busca la lápida con dos máscaras teatrales en memoria del actor Calvin Simpson y el monumento conmemorativo (sólo queda una placa recordatoria) de la Tragedia de Leysdown el 4 de agosto de 1912, en la que nueve scouts murieron ahogados en las costas de Leysdown. Más tarde se descubrió que una de las víctimas, Percy Baden Powell Huxford, tenía parentesco con Lord Baden Powell, el fundador del movimiento Scout.

También merece la pena buscar el obelisco dedicado a los nacionalistas escoceses del siglo XIX cuyas ideas radicales de cambio pidiendo reformas al Parlamento les costó ser desterrados a Australia en 1793 (se los conoce como los Mártires escoceses).

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Traducción muy libre de la entrada dedicada a Nunhead en London’s Cemeteries, de Darren Beach.


Más fotos aquí.

Islas.

And it is only when I have shut the bedroom door for the third or fourth time on my husband and children in order to find out how Vanessa Bell’s life was better than my own that I work it out. It is the act of reading itself I miss, the opportunity to retreat further and further from the world until I have found some space, some air that isn’t stale, that hasn’t been breathed by my family a thousand of times already. Janet’s bedsit seemed enormous when I moved into it, enormous and quiet, but this book is so much bigger than that. And when I’ve finished it I will start another one, and that might be even bigger, and then another, and I will be able to keep extending my house until it becomes a mansion, full of rooms where they can’t find me. And it’s not just reading,either, but listening, hearing something other than my children’s TV programmes and my husband’s pious drone and the chatter chatter in my head.

What happened to me? However did I get into my head that I was too busy for all this stuff? Maybe I can’t live a rich and beautiful life, but there are rich and beautiful things for sale all around me, even on the Holloway Road, and they are not an extravagance because if I buy some of them then I might be able to get by, and if I don’t then I think I might go under. I need a Discman and some CDs and half-a-dozen novels urgently, total cost maybe three hundred pounds. Three hundred pounds for a mansion! Imagine asking a building society manager for thee hundred pounds! He’d give you cash out of his own pocket (…)… but I need the Discman. I don’t want anyone else to hear what I am hearing, and I want to be able to block out very last trace of the world I inhabit, even if it is just for half-an-hour a day. And yes, yes: just think how many cataract operations or bags of rice could be bought for three hundred pounds. And just think how long it would take a twelve-year-old Asian girl to earn that in her sweatshop. Can I be a good person and spend that much money on overpriced consumer goods? I don’t know. But I do know this: I’d be no good without them.

Nick Hornby, «How to be good«.