La cena de los mentirosos.

En la introducción del libro «The Penguin Book of Lies«, se puede leer lo siguiente:

Truth is perceived to be something more elusive and inhuman, whereas the lie is all too human. The love of truth may indeed have its reward in heaven, but lies, as Nietzsche said, are ‘necessary to life’, and that they should be so is ‘part and parcel of the terrible and questionable character of existence’.

If that were all it was then a lie would indeed be little more than an unfortunate necessary of life, like having to shave, and had Nietzsche been neither German nor syphilitic, unsuccessful nor finally insane, he might have realized that lying is not just one of the terrible necessities of life, but that it is also one of life’s most enjoyable pleasures.

You need only imagine two dinner tables, one attended by the great men of truth such as Augustine, Knox, Wesley, Kant, Hume and Bentham, and the other attended by such liars and tellers of tall stories as Machiavelli, Casanova, Rousseau, Napoleon, Oscar Wilde and Ernest Hemingway, to appreciate just how entertaining lying can be, especially when compared with the truth.

(…)

Indeed, says Popper, lying ‘has made the human language what it is: an instrument which can be used for misreporting almost as well as for reporting’.

(…)

That lying is instictive rather than learned may be perceived in the early speech of children, for whom there only ever exists the vaguest dividing line between true and false reporting. Truth is a moral concept that has to be taught.

Dejando de lado engorrosas discusiones éticas sobre la materia, la percepción de este concepto ha ido evolucionando a lo largo de los años.

The 13th-century theologian Thomas Aquinas agreed with St Augustine that all lies are sins, but not that they are all mortal sins. He divided lies into three distinct categories: officious or helpful lies, intended to prevent someone from injury; jocose lies, told for pleasure or in jest; and malicious or mischievous lies, told to injure someone. It was only the third kind, the malicious lie, that Aquinas believed brought everlasting damnation of the soul.

‘The lying ape’. Brian King.

El problema parece que se complica: ¿cuándo es justificable una mentira?, ¿se tiene que decir la verdad en todo momento?, ¿qué mentiras son mejores y cuáles peores?

A la pregunta de si se debe decir la verdad en todo momento, es necesario tomar como ejemplo a Kant:

Impresionada al ver que un filósofo se subía con tal decisión al precario púlpito de la certeza moral, en 1791 una tal María von Herbert escribió a Kant para comunicarle que era una admiradora suya desde hacía mucho y que recientemente había aplicado el ‘principio de decir siempre la verdad’ a un asunto en el que estaban implicados sus más íntimos afectos.

‘Cual creyente que se dirige a su Dios-empieza diciendo María, llena de fervor-, me dirijo a usted en busca de ayuda, consuelo y consejo para prepararme a morir’. Según parece, al contarle a su amante que había tenido una relación anterior, éste se había sentido muy ofendido por ‘aquella prolongada mentira’. aunque ‘no fue una relación viciosa-cuenta ella-, el hecho de que hubiera mentido bastó para que el amor que él sentía por mí se desvaneriera’. en su condición de ‘hombre honorable’, su amante le ofrece continuar como ‘un simple amigo’. Pero ‘ese sentimiento interior que no sabía de límites y nos impulsaba al uno hacía el otro ha desaparecido, ¡y mi corazón se despedaza en un millar de abrasadoras astillas!’

Hasta aquí la tragedia. María añade finalmente que sólo el hecho de que Kant condene el suicidio le ha impedido de momento optar por esa salida. La primavera siguiente, Kant respondió (todo esto, claro está, tuvo lugar antes de que el correo electrónico ralentizara el flujo de correspondencia). Tras unas breves palabras de cortesía. alabando la bondad manifiesta de sus intenciones, pasa a hablar en términos muy tajantes sobre el deber: ‘Un amor de esta clase aspira a comunicarse plenamente y espera de la persona a quien se dirige que también ella abra su corazón sin ninguna reticencia o desconfianza’. Si esta franqueza plena conduce a la ruptura de la pareja, ello se debe a que su ‘afecto era más físico que moral’ y, a no tardar mucho, habría terminado por desaparecer. Y con un suspiro, Kant, un solterón empedernido, añade que ésta es una desgracia harto frecuente en la vida. Afortunadamente, el valor de la propia vida, cuando lo hacemos depender del placer que nos proporcionan otras personas, está ‘inmensamente sobrevalorado’.

Un año más tarde, María responde para comunicarle que ya ha alcanzado ese alto grado de firmeza moral del que Kant le había dado una idea, si bien es cierto que ahora la vida le parece vacía. Dice que todo le resulta indiferente y que no se encuentra bien de salud. Como suele ocurrirle a todo filósofo moral que se precie, asegura que ‘cada día que paso sólo me importa en la medida en que me acerca más a la muerte’. Piensa, no obstante, que le gustaría visitar a Kant, pues en su retrato le ha parecido discernir ‘una honda calma y una gran profundidad moral-aunque no tanto esa agudeza de la que la Crítica de la Razón Pura da buena prueba-‘. suplica a ‘su Dios’ que le dé algo ‘que aparte de su alma este vacío insoportable’.

Pero, aparentemente, Kant no contaba con ningún remedio para eso.

Martin Cohen, 101 dilemas éticos.

Quizá como bien dijo arriba Nietzsche, la mentira es ‘part and parcel of the terrible and questionable character of existence’.

Simbolismo.

¿Cómo explicar el simbolismo? Lo fácil sería recurrir a un especialista en la materia o tener un buen diccionario de símbolos al lado. Pero ¿y si ese simbolismo es producto de la mirada del crítico y no del autor? Eso es lo que nos dice el hijo de Buñuel en la entrevista que concedió al Semanal XL.

XL. Los críticos se devanan los sesos analizando el simbolismo de Buñuel. ¿Le daba él tantas vueltas a las cosas?
J.L.B. En absoluto, pero se moría de la risa con todo eso. A veces leía cosas de ésas y decía: «¡Interesante!, no había pensado yo en esto» [se ríe]. Un perro andaluz, por ejemplo, no quiere decir nada. He visto cientos de análisis sobre la corbata a rayas de Pierre Batcheff. Esa mañana, mi padre le pidió a mi madre que fuera a comprarle una corbata. Ella bajó, compró la primera que le gustó y la usaron [se ríe]. Y todos que si el simbolismo es la izquierda, la derecha… ¡Increíble! Tampoco le preocupó la estética, aunque se hable de la `paleta´ de Buñuel. Decía que no tenía opinión en materia de pintura.

Para el que ha sufrido el estudio de la crítica literaria, la creación de interpretaciones dispares es lo habitual en ese campo.

La entrevista completa en el Semanal XL.

El matrimonio.

En el primer capítulo de la fabulosa novela «Mujeres enamoradas», las dos hermanas protagonistas tienen una conversación sobre el matrimonio fuera de todo lo «correcto», según el pensamiento de su época.

Gudrun dijo:

– Úrsula, ¿tienes verdaderas ganas de casarte?

Úrsula dejó el bordado en su regazo y alzó la vista. La expresión de su cara era serena y meditativa. Replicó:

– No lo sé. Depende de lo que hayas querido decir.

Gudrun quedó levemente sorprendida y miró durante unos instantes a su hermana. Con ironía repuso:

– Bueno… por lo general, casarse sólo significa una cosa. De todos modos, ¿no crees que estarías- en este punto, la expresión de Gudrun se hizo levemente sombría-en mejor situación que en la que estás?

Una sombra cruzó la cara de Úrsula:

– Quizá. Pero tampoco lo sé con certeza.

Una vez más, Gudrun guardó un breve silencio, algo irritada. Quería concretar más. Preguntó:

– ¿No crees que estar casada representa siempre una experiencia?

-¿Y tú crees que estar casada representa siempre una experiencia?

Fríamente, Gudrun contestó:

– Forzosamente, en algún aspecto u otro. Quizás sea una experiencia desagradable, pero experiencia al fin.

– No lo creo así. Lo más probable es que el matrimonio signifique el final de las experiencias.

Gudrun, sentada, inmóvil, meditó estas palabras, y dijo:

– Claro, siempre hay que tener en cuenta esa posibilidad
(…)

-¿Tomarías en consideración una buena oferta matrimonial?

Úrsula repuso:

– He rechazado varias.

Gudrun se sonrojó intensamente:

-¡No me digas! Pero ¿ha habido alguna que realmente mereciera tenerse en cuenta? ¿De veras?

– Unas mil al año, y se trataba de un muchacho realmente encantador. Le tenía una simpatía enorme.

– Increíble. ¿Y no sentiste una tentación tremenda de decirle que sí?

Úrsula contestó:

– De una manera abstracta, sí; pero en concreto no. Cuando llega el momento de adoptar la decisión, ni tentaciones se sienten. Si tuviera tentaciones, me casaría con la velocidad del rayo. Ocurre que sólo tengo tentaciones de no casarme

(…)

– Sí, eso parece cuando se piensa en ello así, en abstracto. Pero imagínatelo en la realidad, imagina a un hombre al que conozcas, regresando a casa todas las noches, diciéndote ‘Hola’, y dándote un beso…

Hubo una pausa que fue como un vacío. Después, con voz ahogada, Gudrun dijo:

– Sí, es imposible. El hombre es la causa de que sea imposible.

D.H. Lawrence, Mujeres enamoradas.

D.H. Lawrence es uno de los maestros de la novela del siglo XX. Sus novelas se caracterizan por la profundidad psicológica de sus personajes, por la rica descripción de las emociones humanas y los sentimientos cotidianos. En su época, sus novelas fueron objeto de gran polémica debido al interés que el autor otorgaba a la sexualidad. Más en Wikipedia.

Monteverdi.

Monteverdi es uno de mis compositores clásicos favoritos. Sólo con escuchar su música, entras en un estado de relajación y paz que pocas cosas logran.

Monteverdi fue un músico que supo adaptar su música a los cambios que se producían en su época.

Nacido en Cremona en 1567, el compositor italiano empezó su carrera en la catedral de Cremona. En 1601 se convirtió en el maestro di capella de la corte de Mantua y en 1613 pasó a ser maestro de la catedral de San Marcos en Venecia, donde trabajaría el resto de su vida.

Murió en Venecia en 1643. Este músico es el mejor ejemplo del paso de la música renacentista a la barroca así como uno de los iniciadores de la ópera. Si quieres saber más: Monteverdi.

Entre sus trabajos, destaco sus nueve libros de madrigales, Vespro della beata vergine (1610), La favola d’Orfeo (1607), Il retorno d’Ulisse in patria (1640) y L’incoronazione di Poppea (1642)

Escucha y disfruta.

L’Orfeo– Toccata.
[audio:http://www.goear.com/files/sst4/104d86f5db8fdcb6c3c07ee210abce46.mp3]

Euridice en el Orfeo de Monteverdi
[audio:http://www.goear.com/files/sst4/f658cbe998399ec49b6871c0a7ad5dec.mp3]

Magnificat
[audio:http://www.goear.com/files/sst4/dac43ca611e807a116f13f708afac9e9.mp3]

Beatus Vir
[audio:http://www.goear.com/files/sst4/786a7fde1632c23fe270c64d1c2c7fd9.mp3]

Are you still looking for the right person?

Pues presta atención a los anuncios clasificados de la London Review of Books, recopilados en They call me naughty Lola.

Your age is immaterial, your looks irrelevant. Your bank balance, on the other hand-let’s not joke about with that. Grabbing F(28). Box no.3652.

5 September is the anniversary of my divorce. So too are 17 November, 12 January, 8 March and 21 June. Summer is usually much quieter-take advantage of the sunshine and lawyers’ vacation periods by dating impatient, money-grabbing PR senior (F, 39). Box no. 2582.

I’m a Pisces– which makes you and me a bad match, but how about your good-looking friend? Non-committal, easily-distracted, fly-by-night F(35). Sorry, I think I just heard my phone ring. Box no. 2541.

Blah, blah, whatever. Indifferent woman. Go ahead and write. Box no. 3253. Like I care.

Don’t send me any poems. Woman, 34. Fed up of getting poems. Box no. 4253.

Bastard. Complete and utter. Whatever you do, don’t reply-you’ll only regret it. Box no. 2817.

Narcissistic man, 32. If you’re better-looking than me (and I doubt it), why don’t you write? Box no. 6511.

Romance is dead. So is my mother. Man, 42, inherited wealth. Box no. 7652.

Come on everybody! C-C-C-Come on everybody! Lecturer in Linguistics and Philosophy (M, 38) seeks F to 35 with interest in the subfield of morphosyntax and theories of distributed morphology. Replies, and details of major published works, please, to Jive Bunny, J-J-J-Jive Bunny, box no. 4332.

My ideal woman is a man. Sorry, mother. Box no. 6221.

Not all female librarians are gay and called Susan. I, however, am and would like to meet non-librarian gay woman to 35 with names as Polly, Kate or Demeter. Chichester. Box no. 5208.

I’m the one that you want. Unfortunately, though, I fancy your mate. Could you give her my number? Box no. 9573. Cheers.