Religiones

En estos días de discusiones políticas y demás patrañas, mucha gente me ha preguntado sobre la participación de la Iglesia católica en las elecciones españolas. Para muchos, la Iglesia tiene el mismo derecho a participar que los artistas, pero los artistas (si muchos lo son) son ciudadanos de un estado y no de una religión. Me parece interesante recoger unas palabras de Hirsi Ali aparecidas en la entrevista que concedió al País.

P. Usted no distingue entre un Islam moderado y contemporizador y el Islam radical.

R. Yo hago una distinción entre Islam, en cuanto a un conjunto de principios, y los musulmanes como gente. Los musulmanes son diversos. Algunos se convierten a la democracia o quieren integrarse como ciudadanos en las sociedades occidentales; algunos rechazan la democracia y otros toman este rechazo hasta el grado extremo de los ataques terroristas y las llamadas a la jihad. Pero lo que tenemos es una gran mayoría de musulmanes de quienes no sabemos lo que piensan porque no dicen nada. Es este grupo al que hay que influenciar. Pero el Islam, como el conjunto de principios, es muy consistente, muy coherente, muy simple y no es compatible con la democracia liberal. Porque los principios de la democracia liberal toman la vida humana como un fin en si mismo y el Islam dice que sólo si te sometes a los deseos de Dios, tendrás una vida satisfactoria y serás premiado. Los principios democráticos establecen que el hombre y la mujer son iguales frente a la ley, los principios islámicos dicen que la mujer está subordinada al hombre. La democracia liberal dice que los homosexuales y los heterosexuales son iguales ante la ley, el Islam establece que quien practica la homosexualidad debe morir, y así…

P. También la religión católica establece estos principios.

R. Sí, porque la cristiandad tampoco es compatible con la democracia, pero las sociedades cristianas han creado una mayoría que ha establecido la separación entre el estado y la Iglesia, y la religión ya no tiene el poder de castigar a quienes no cumplen sus principios. La Iglesia ha devenido una institución simbólica. En el Islam no tenemos esta separación. Dios es la ley. En el Islam, además, la policía no solo es la del Estado, sino que cada individuo tiene la obligación de imponer el bien y prohibir el mal. Así que, incluso si se llega a un acuerdo con un grupo de musulmanes para separar la religión del Estado, lo divino de lo profano, otro grupo de musulmanes llegará y dirá que no.