Nada particular…sólo pereza.

De entre los vicios capitales, la pereza es uno de los que más se dan en mí, sobre todo ahora que ya no me apetece casi nada. Estoy perezosa y viendo cómo va la cosa, mucho más perezosa me siento. Es más, estoy instalada en la pereza desde hace mucho tiempo. Mucho «potencia» pero pocas ganas de pasar al «acto».

Que el mundo va como va, es un hecho irrefutable. No hay ideologías, no hay ganas de cambiar, no hay equilibrio, no hay serenidad, no hay solidaridad, no hay nada… Sólo parafernalia, aburrida demagogia, incultura a raudales… un aburrimiento (-nota mental: no abusar de los puntos suspensivos, me asemeja al escribá-)

Tengo resaca electoral con un mar de por medio. No he votado ni siento pena por no haberlo hecho. Llevo años diciendo que «es un derecho que todos debemos ejercer» y bla bla bla. Me alegraría de que nadie votase o, de hacerlo, todos los votos en blanco a la manera del «Ensayo de la lucidez». Los políticos ya están instalados en su mediocridad, ya saben que somos idiotas, que todo nos vale y nosotros no hacemos nada para cambiarlo. Falta la valentía y la honestidad. Los cojones para cambiar las cosas. Miedo al cambio. Miedo a vivir en plenitud la libertad.

El sistema democrático español es un fracaso palpable desde hace mucho tiempo. Y es que España siempre se ha destacado por sus cambios de marcha bruscos. Nuestros sistemas políticos democráticos siempre se han caracterizado por las prisas, el oportunismo, la falta de sosiego y por no contar con la opinión del pueblo (y de hacerlo, de una lectura «extraña» de los resultados) Nos da pereza enfrentarnos a nuestros propios fantasmas y de hacerlo, lo hacemos a hostias.

La España sigue invertebrada, renqueante y sin saber a dónde va. ¿Preguntémosle al pueblo? ¿Autodeterminaciones? Puede ser. Que opinen y que digan. Tras años de políticas antiterroristas, ahora vuelve a ganar la izquierda abertxale en alcaldías vascas. Que se lo pregunten, que decidan y que dejen de joder. ¿Que no queremos monarquía? Que se pregunte (total nunca nos han preguntado al respecto) Todo se basa en cuotas de poder y da pereza. Las «personas políticas» siguen preocupados en temas importantísimos tú, pero seguimos con precios astronómicos en la vivienda, con derechos sociales más restringidos (no nos valen los de ficción), con una generación más burra e iletrada que la anterior, con una sociedad más radicalizada y violenta, con un océano por medio en cuanto a poder adquisitivo, etc. Pero no es importante. Lo importante no es importante. Lo importante son otras cosas. Lo importante es llamarse liberal o socialista, es llamarse demócrata, es llamarse hombre de estado, es nominar pero sin actuar (-pedazo de bostezo que me acaba de salir-) Políticos que siguen jugando peligrosamente a juegos de niños. ¿Madurez? Perdona que lo dude.

Veo en el balcón de Génova a políticos que manejan los números a su antojo (España sigue a la cola europea en matemáticas). Veo en la sede del contrario las mismas malas maneras. Interpretación. Se trata de interpretar la realidad a nuestro gusto, pero a nuestros gustos más egocentricos.

La gente protesta en voz baja: es que es lo de siempre, es que no hay nada más. Hombre, hay más partidos. El caso es darles oportunidades. Esperanza hay (y en Madrid para un buen rato): hay gente que trabaja en política y hace cosas positivas desde la honradez (sí, aún quedan unos pocos)

Me sigue dando pereza las disputas religiosas. Cada vez más y más rearfimada en mi ateismo. Feliz de ser atea. Me hace apreciar más el mundo en el que vivo, me hace ser menos egoísta. No hay nada más allá. Este es nuestro «paraíso» que poco a poco convertimos más en un «infierno». Leyes civiles sin sectarismo religiosos y con sentido común.

Cuando hacemos ciencia, somos panteístas;
cuando hacemos poesía, panteístas;
cuando moralizamos, monoteístas.

Goethe, Máximas y reflexiones.

Ya no creo en el matrimonio. También me da pereza. Sólo creo en los sentimientos. Si algún día me ato, va a ser con nosotros dos de testigos y sin nadie más por delante. Entonces nadie meterá sus narices morales para juzgar. Y me sentiré más libre. Es más, opto por la discrección. El silencio es oro.

En este capitalismo de ficción, donde no sabes lo que te están inyectando, necesitamos volver a las cosas claras. Yo no quiero una tercera vía, no quiero un Rajoy con piel de cordero, no quiero zapatitos y menos un Sarkoszy con ministros socialistas. Se nos presentan como preocupados por nosotros (carcajada) Tenemos siete vidas como los gatos, vivimos siete vidas porque tenemos siete caras. Cada día actuamos para presentarnos ante nuestra sociedad. Jamás me conocerán los que me creen conocerme. Secretismo. Es una manera de sobrevivir políticamente, pero nos está llevando por mal camino, por muy mal camino. Por lo menos antes sabías a quién votabas, ahora ni eso. Sólo hay espejismos de lo que pueden llegar a ser. Es tan cómodo representar el papel. Y si lo haces bien, te llevas el premio.

Falacias, mentiras, estupideces de los que manejan a estos títeres que somos nosotros.

Sobre nombres…

Yo siempre me he quejado de mi nombre porque no me gusta y porque es largo. Ayer estuve leyendo en la wikipedia sobre las reinas de España y ya no tengo nada de qué quejarme. Como ejemplo, el de María de las Mercedes.

María de las Mercedes de Orleans (María de las Mercedes Isabel Francisca de Asís Antonia Luisa Fernanda Felipa Amalia Cristina Francisca de Paula Ramona Rita Cayetana Manuela Juana Josefa Joaquina Ana Rafaela Filomena Teresa Santísima Trinidad Gaspara Melchora Baltasara de Todos los Santos)