¿Cuestión de estilo?

¡Ah, Pepe Ortega! Tenemos que hablar de él. Pese a lo que digan los libros, no crea usted que en aquellos años todo el mundo leía a Pepe, a Juan Ramón Jiménez, o que todos adoraban a Lorca; o que Unamuno era conocido por todos los españoles. Entonces la gente era como ahora. ¿Conoce hoy todo el mundo a García Hortelano, a Claudio Rodríguez, a Cela, a Juan Marsé o a ese chico joven, Eduardo Mendoza? No. Pues entonces, lo mismo. La gente leia a Álvaro Retana o a Alberto Insúa, autores de novelas que el público, la masa, como decía Pepe, devoraba. Paquito Ayala las llama ahora-lo he leído en sus memorias-novelas pornográficas. Supongo que se refiere al hecho de que podían vender hasta 100.000 ejemplares en una semana. A mí me encantaban”

Antonio Orejudo, “Fabulosas narraciones por historias“.

Más que de estilo, es una cuestión de gustos y de épocas. Este pequeño fragmento de la novela de Orejudo me recuerda a una absurda discusión que tuve hace poco sobre autores olvidados, autores famosos y autores “enterrados” y “censurados” por la “progresía”. Ganas de marear la perdiz y tonterías al servicio de ciertas personas con pensamiento fanático y monotemático. Dejemos la recuperación de los autores secuestrados por el tiempo en manos de gente con espíritu crítico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.